lunes, 15 de julio de 2013

Capítulo 1

  -¡Bichi levanta! ¡Ey no me ignores! – Empecé a ser agitada por una mano, la cual duramente sobre mi hombro, insistía en que me despertara.

  -Hmmm… Déjame dormir, es domingo – Miré mi reloj, el cual en luces brillantes mostraba una hora poco apreciada – y para colmo son las 5 y media de la mañana. Espera un momento – Interrumpí antes de que tuviese mi despertador humano tiempo de replicar - ¿Qué haces tu levantada a estas horas de la mañana?

  -¡Eres cortita eh! – Sin más explicación tiró de mi manta hacia atrás y empecé a sentir una corriente fría en mi cuerpo, que pese a estar a mediados de mayo, el frío aún estaba presente – Alba, no te acuerdas de que conseguimos un trabajo y de que tenemos que coger el AVE hacia Barcelona a las 6 y media.

Cuando esas últimas palabras de Natalia fueron captadas por mis oídos, salté de la cama y me dirigí al baño que había en el interior de mi dormitorio. Hoy era el día, saldría hacia Barcelona con mi amiga y compañera de piso para trabajar durante un día como organizadora de los audiovisuales en un concierto. Nunca me llegaron a decir el nombre de la banda para la que íbamos a trabajar, Modest que era el management que nos contrató nos lo prefirió ocultar, pero aseguro que no eran nada conocidos.

Salí del baño y ví a Natalia ya vestida con su maleta para 4 días a su lado, mientras su mirada marron me miraba fijamente con el ceño fruncido esperando a que me vistiese para salir ya de nuestro apartamento.


***


Después de haberme pasado varias horas sentada en esos asientos con Natalia a mi derecha y desafortunadamente un viejo babeante a mi izquierda, me bajé del tren y salí al aire libre.

Domingo, Barcelona, la verdad hacia muy buen tiempo, hacia calor y esos vaqueros negros ajustados no hacían mucho por paliar el calor. Nos dirigimos al hotel que los managers de ese grupo nos habían asignado. No entendía muy bien la situación, pero se supone que podíamos estar en ese pedazo hotel de lujo, hacer turismo por esa bella ciudad y solo trabajar un día… Y resulta que nos pagaban 1.000 euros a cada una. ¿Nos estaban tomando el pelo o algo así?



****


Miércoles 22 de mayo, Barcelona. Nos habíamos pasado los días anteriores haciendo turismo por esa ciudad, pero era el día. Teníamos que trabajar un día durante lo que parecían ser largas horas desde las 3 de la tarde hasta bien entrada la madrugada, en el único concierto que un grupo iba a dar en España. Bueno esta bien la proporción tiempo-dinero.

Corriendo calle arriba porque llegábamos tarde, nos íbamos acercando al lugar donde iba a celebrarse el evento, bastante grande a decir verdad. Estábamos a escasos metros cuando ante nuestros ojos una aglomeración de chicas gritaba y sostenían carteles enormes en alto, con cámaras y móviles en sus manos y lágrimas en sus ojos.

De verdad me asusté ante aquella escena, y no era la única Natalia se paró en seco y observó con cautela la entrada principal. Yo, sin pensármelo 2 veces, la agarré por la muñeca y la arrastré por la parte de atas del recinto vallado.

  -¿Qué coño ha sido eso Alba? – Chillaba Natalia exhausta después de nuestra carrera.

  -¿Fans? – Dije en tono de burla con la intención de quitarle hierro al asunto.  Pero a pesar de mis esfuerzos solo recibí un bufido de frustración por parte de Natalia, la cual tiraba de mí a través de la verja.

Intentamos atravesar el aparcamiento interior del recinto sin armar mucho escándalo, cuando un griterío se formó a nuestra derecha. Al girar nuestras cabezas pudimos ver en la valla que sostenía la puerta principal a las chicas tomando instantáneas de nuestro recorrido hacia la puerta del estudio e intentando llamar nuestra atención. Oímos a varias de ellas divulgando a los cuatro vientos que éramos las novias de sus ‘niños’, ¿niños? Pero… ¿¡Donde nos habíamos metido?!



Pasado un rato que habíamos entrado en el interior del recinto donde se celebraba el concierto, una mujer muy amable nos llevó a una sala bastante acogedora. Aquella mujer nos dijo que en breves momentos aparecería un tal ‘Paul’ para mostrarnos las instalaciones.

  -Buff tía que mal lo he pasado ahí fuera, nunca había visto a tanta chica junta pegando gritos – La cara de Natalia iba cojiendo color a medida que se tranquilizaba.

  -Bueno, a mi no es eso lo que más me preocupa, sino el motivo por el cual las chicas esas se referían a los artistas como ‘sus niños’, eso si me ha traumado…

En ese momento la puerta por la que nosotras habíamos entrado se abrió mostrándonos a 2 chicos que válgame Dios si no eran los tíos más guapos que habíamos visto ambas desde nuestra llegada.

Se trataba de 2 chicos de unos 23 años ambos morenos, uno con los ojos azules y el otro con los ojos verdes. No se percataron de nuestra presencia, y estaban dispuestos a atravesar la otra puerta cuando de repente sin saber de donde sacó Natalia la valentía se puso en pie.

  -Hola – Dijo la castaña en dirección a esos 2 chicos tan fornidos los cuales cargaban pesadas cajas en sus brazos. Ambos pararon en seco y la miraron fijamente. Dejaron las cajas en el suelo e instantáneamente Natalia retrocedió a la vez que ellos avanzaban.

Cayó torpemente en su asiento presa de la misma vergüenza que yo hasta que me decidí a dar un paso al frente y presentarme.

  -Hola – Esa palabra escapó de mis labios a la misma velocidad en la que yo me arrepentí de haberla dicho.

No me quedé sola y mi saludo fue correspondido con otro por su parte.
Estuvimos un rato largo hablando de temas variados, nos dieron su número y continuamos hablando, pero nunca mencionando nada relacionado con el trabajo, hasta que ellos dieron el paso.

  -Bueno entonces sois las nuevas organizadoras de audiovisuales… - La frase que el chico de ojos azules, también conocido como Alberto, nos dejó mudas, ¿tanto se notaba a que habíamos venido?

  -Si, ¿tanto se nos nota? – Respondió rápida Natalia, seguido de unas risas por mi parte. Esa chica me había leído la mente.

Noté unos ojos verdes mirándome esperando a que dijese algo, Jorge.

  -La pena es que solo dan un concierto aquí en España… - Noté las miradas de Jorge y Alberto cruzándose con el ceño fruncido y un poco confusos.

  -¿Estáis seguras? – Preguntaron. La confusión era visible en nuestros rostros. Decidieron no decir más.

Vi la mano del de los ojos azules acercándose a la rodilla de Natalia y ascendiendo lentamente por su muslo, se creía que no le veíamos.

  -¡Pero qué coño haces guarro! – Un ruido sordo se escuchó en la sala y una marca roja empezó a aparecer en la mejilla de Alberto.

  -Malinterpreté tus señales

  -¡Pero que señales! – Jorge y yo mirábamos con ojos incrédulos la situación que se estaba llevando a cabo ante nuestros ojos.

  La situación se frenó cuando  un hombre grande entro en la sala y sin decir una palabra nos llevó por los pasillos hacia otra ala del recinto.

Un ‘hola me llamo Paul’ fue expulsado de sus labios en un mal castellano con acento británico, por lo que decidimos dirigirnos a el en inglés.

  -¿Dónde vamos? – Pregunté con sinceridad

  -Os llevo a los camerinos para que reconozcáis las voces de los chicos y de ese modo sepáis a quien enfocar y que micrófonos abrir y cerrar

  -¿No permanecen abiertos los micrófonos constantemente? – Preguntó Natalia esta vez.

  -No, no os han explicado nada de modest verdad… - Antes que hubiésemos acabado de negar con nuestras cabezas ante la atenta mirada de Paul, nos frenamos ante una sólida puerta negro azabache.

Paul se decidió a abrir la puerta y se alejó de allí dejándonos solas ante la atenta mirada de 5 chicos. Todos ellos sentados ante unos grandes espejos iluminados. ¿Ellos eran los que causaban tanto revuelo ahí fuera?

  -Hola – Me miraron confundidos y entonces comprendí que su idioma natal no era el castellano
 
  -Hola ¿Qué tal? ¿Quiénes sois? – Me respondió un rubio de ojos azules

  -Acha tía habla tu que fuiste a un british school y a mi me da vergüenza…- Dijo Natalia
  -¿Acha?¿Acho? En mi camiseta pone eso – Nos interrumpió en inglés.

  -Hola soy Liam – se acercó a mi - ¿un beso? – yo le mire raro y en eso Natalia se lanzó y le dio un abrazo, Dios sabe donde escondió la vergüenza.

  -Perdón, me quede un poco ¿pillada? En serio lo siento – Me acerque y le di un abrazo a la ver que nos presentaba a Natalia y a mi.

Los otros 3 chicos que aun no se habían presentado se acercaron. Estuvimos haciendo las pruebas de voz para reconocerlas y nos entregaron el programa. El concierto empezaba en 30 minutos.

Salimos de los camerinos, eran majos los chavales y parecía ser que teníamos la misma edad que ellos, nosotras íbamos a cumplir en poco los 20 e íbamos a empezar nuestro crecer año de carrera de audiovisuales en la universidad.


Algo que oí llamo mi atención, 2 hombres estaban hablado sobre cerrar el micrófono a ese tal Niall, como podían eso…

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