‘Palabras sueltas. Oídos sordos. Mentiras incontrolables. Desilusiones
pasajeras. Cientos de personas traidoras. Y, con los dedos de nuestra mano
podemos contar las verdaderas. La vida de un adolescente común se resume en sus
pensamientos más profundos. Los adultos dicen que ellos pasaron por esto, que
no nos tenemos que quejar, que no es para tanto. Ellos no entienden que antes
de tiraban un palo, te herían; antes te insultaban o amenazaban una vez, y al
día siguiente nada había pasado. Ahora han aprendido, y saben que con unas
palabras bien dichas en un momento de flaqueza, te hunden en la miseria’— Alba
Gómez Carmona
Día 9 de junio del 2013, o ¿debería decir 10 de junio? No
tengo muy claro la hora que era con exactitud. Tampoco es que el día haya sido
el ‘nova más’, esa expresión me
perseguirá hasta la muerte... Hacía una hora escasa que habíamos abandonado el
escenario de Foro Sol, y ya estábamos tomando asiento en el autobús de la gira
para dirigirnos al aeropuerto cercano en el que tomaríamos un vuelo para ir a
Florida. En 4 días o en 3 —depende de cómo lo mires— daríamos allí de nuevo
otro concierto, luego a Miami... y así.
Sobre el tema del cuadrilátero amoroso
Sophia-Liam-Natalia-Marco, había novedades y para mi fortuna —nótese la ironía—
todos los planes me incluían de un modo demasiado poco sutil, yo entraba en los
planes de estos dos, y muy fuertemente.
*Flashback*
— ¿Marco?
—habló Natalia, proyectando su voz por el altavoz del teléfono. Hacía escasos
minutos que nos habíamos despertado esa mañana y su primer deber era comprobar
que Marco estaba despierto para poder contactar con él.
— Si,
estoy bien —dijo tras una pausa— no, solo que se me cayó el móvil del bolsillo
mientras estaba sentada en un sofá, me fui y Zayn lo recuperó antes de que
entrase en un ataque de nervios —en cierto modo, era verdad, la cosa es que le
temblaba un poco la voz, esperemos que no la descubra.
— Que
sí, que no te estoy mintiendo —mierda, mierda, mierda— Zayn es uno de los
cantantes del Tour, es amigo de Alba y mío.
— ¿Qué
te parece venir con nosotras cuando vayamos a Miami? —Dijo cruzando los dedos, rezando
para que aceptase y así tener un par de días de más de libertad con Liam— a
Miami llegaríamos el 14 de junio, ¿te parece bien?
Hasta yo rezaba en esos momentos para que aceptase y así
Natalia estuviese despreocupada por unos días, aunque fuesen pocos, pero eran 3
días completamente libres sin conciertos, ni preparaciones, nada.
— ¡Genial! —chilló
mi amiga de la emoción de tener más tiempo sin él mientras mostraba sus pulgares
hacia arriba en mi dirección— ¡nos vemos en unos días! Adiós —dijo poco antes
de que la interrumpiese, ella puso mala cara— si, si. Yo también —susurró con
desgana y finalizó la llamada.
*:——:*
De modo que en resumidas cuentas, tras la conversación con
Marco, Natalia estuvo todo el día de morros hasta que le dio a Liam por
llevársela lejos de mí. Gracias Liam, salvaste mi paciencia y mi buena aura
mágica de unicornio. Supongo que mientras hicieron lo que hiciesen, Natalia le
comentaría la conversión al señor, porque una hora después apareció para
decirme que había convencido a Sophia para encontrarse con ella en Miami
también. Ese día si que voy a trabajar como una estúpida…
***
Era temprano por la mañana, del día 10, y estaba tumbada en
la cama que ocuparía Natalia, con los auriculares puestos y la música encendida
—obviamente— cuando de repente se cortó y la señora ‘Marimba’ comenzó a hacer presencia. Alcancé el aparato y miré la
pantalla, era un mensaje. ¿El destinatario? ‘Oculto’.
Tragué saliva fuertemente, y en ese instante salió Natalia del baño mostrándome
la pantalla de su móvil, la misma palabra salía escrita en la superficie.
Abrí el mensaje. No podía hacer más.
‘Querida Alba:
Vuelvo a ser cortés
conmigo, no sé si te lo he dicho antes pero gracias por volver, las niñas esas
no hacían bien su trabajo. Florida, un estado muy caluroso, ¿has traído ropa
apropiada? Vas a tener que pasear mucho por la calles en compañía de las
parejas de tus amigos. Me gustaría decirte bonitos lugares para que los
entretuvieses, pero ambos sabemos que no irías. Ten cuidado con tu figura,
estoy vigilando, y sabes que me encantaría arrancarte la piel a tiras. Saludos
perra.’
‘Natalia:
No me gusta verte
“retozar” por los pasillos de tu lugar de trabajo con un chico tan famoso como
Liam. Es decir, recuerdas las chicas que ocuparon tu lugar de trabajo, ¿no?
Bien, fueron despedidas por liarse con Harry y con Niall, no querrás ser tú
también despedida por una cosa parecida. No temas, yo no diré nada, pero
recuerda que millones de ojos no observan y yo tengo bien puestos los míos en
ti. Pásalo bien con Liam, o ¿debería decir Marco?’
Si el miedo existe, debe estar
escondido en un cuarto totalmente a oscuras hecho una bola en un rincón de su
estancia después de esto. No soy asustadiza, he vivido demasiados retos en la
vida como para ir llorando por las esquinas con cada tontería, pero esto era
demasiado ya. Tengo miedo.
Inspiramos profundo y, guardé el
mensaje en la carpeta de recibidos de mi teléfono, le hice hasta una captura de
pantalla por si se perdía.
—
Esto no está pasando —susurró Natalia.
—
Ojala que así fuese, pero yo ya no sé que hacer
—podríamos ir a la policía, pero ya nos lo dijo, si vamos moriremos, si se lo
decimos a los jefes, moriremos. La persona que nos está haciendo esto está en
el Take Me Home Tour, y es alguien importante.
—
Está entre nosotros, no debemos fiarnos de nadie.
—
Lo sé, estaba pensando lo mismo yo en este instante.
Cogimos los teléfonos, el
monedero y lo metimos todo en el bolso. Decidimos de un modo muy mental, casi telepático,
ir de compras por la ciudad. Si, pensaréis: ‘pero como os vais a exponer a
salir con el loco maniaco ese suelto. Estáis locas’ y nuestra respuesta sería
muy simple. No podemos quedarnos en la habitación toda la vida, en cualquier
lado nos expondríamos a él, o ella. Hagamos lo que hagamos nos tiene vigiladas,
así que mejor disfrutar siendo unas ignorantes, que estar esclavizadas pensando
en todo.
Las calles estaban llenas de
gente por lo que se veía desde la ventana de la habitación. Bajamos al hall de
entrada, y estaban varios agentes de seguridad custodiando la entrada principal
del recinto. Decenas de jóvenes se agolpaban en los ventanales que rozaban el
suelo, y en las puertas giratorias. Pedimos salir, y entre empujones de unas y
de otras, gritos por todos lados esperando la presencia de alguno de los cinco
chicos que les tenían robado el corazón, tocamos asfalto despejado. Los
vehículos avanzaban como podían.
Según una chica de recepción,
algunas tiendas de ropa se encontraban cerca de una avenida muy espaciosa a
unos cinco minutos del hotel, en dirección Este. De modo que emprendimos camino,
como dos Indiana Jones en busca de lo desconocido. Llegamos tras, diez minutos
a la avenida espaciosa que nos habían dicho. Más que nada, es que nos perdimos,
el sentido de la orientación se halla en nosotras en el culo, básicamente.
Eso si, que ropa mas bonita,
joder. Le veo futuro a está tienda. Faldas, faldas-diadema, pantalones,
pantalones cortos, pantalones-cortos-diadema. He de decir que si veías una
prenda, ibas a encontrar otra igual pero mucho más pequeña, no en talla, sino
en estilo. Si me pongo algunas de las camisetas que hay ahí, se me salen las
pechugas.
Si me preguntáis como me
encuentro, os podría decir mil cosas de mi estado de ánimo, y ninguna buena la
verdad. No tenía un buen presentimiento del futuro cercano. No por el mensaje
de ese bastardo o bastarda, sino por otra cosa. No sé lo que es pero va a
complicar las cosas a unos nivelas impresionantes. Enormes. Y, yo no me suelo
equivocar con este tipo de sensaciones.
Tras cerca de una hora paseando
por las distintas tiendas que esa calle nos ofrecía, decidimos volver al hotel,
a comer obviamente. Yo sin comer no soy persona. Esta vez, al regreso tardamos
los cinco minutos indicados por la chica aquella de reopción, somos tontas la
primera vez, la segunda lo seguimos siendo, pero lo disimulamos genial. Cerca
de las puertas giratorias que daban al interior del hotel, un guardia de
seguridad que no habíamos visto en nuestra vida, nos paró de golpe.
—
No podéis pasar señoritas, necesitáis mostrarme la
llave de la habitación —dijo el segurata, con cara de pocos amigos y con un
auricular de goma espuma naranja para proteger de los ruidos fuertes colgando
del lado izquierdo de su cabeza. Rebusqué en mi bolso, sin éxito al igual que
hizo Natalia obteniendo el mismo resultado.
—
No la encontramos, pero le prometemos que nos
hospedamos aquí con One Direction —él guardia se carcajeó en nuestra cara, a la
vez que las chicas más cercanas a nosotras gritaban por la mención de sus
ídolos.
—
Si, y yo soy el marido de Catherine Zeta Jones —dijo
como pudo entre risas.
—
Pero es totalmente cierto —dijimos Natalia y yo a la
vez. En esos momentos era cuando estas niñas tan monas podrían comentarle al
guardia de seguridad que es cierto, pero no lo hacen…— Llama a alguien Alba —me
dijo Natalia mientras que el detestable señor alzaba una ceja.
Saqué el teléfono del bolso tras
buscarlo por unos segundos, ya que el maldito se había escondido en lo más
profundo del bolsillo interno. Cuando lo tuve en mi mano, comenzó a sonar
escandalosamente. Bendito ‘Marimba’
menos mal que te haces oir. Miré la pantalla ‘Harry Styles’ decía en ella. Se
lo mostré a Natalia mientras que ella sonreía triunfal al saber que estábamos
salvadas.
—
¿Harry? —grité entre todas las voces que se alzaban
sobre la mía, pero al mencionar el tan conocido nombre, todas cesaron y pararon
sus gritos para instantes después gritar eufóricas de nuevo.
—
Alba, donde mierdas estáis, llevo buscándoos a Natalia
y a ti por 15 minutos —su voz grave se oyó por el auricular para las que más
cerca de nosotras estaban, las cuales callaron y chistaron a las demás pidiendo
silencio.
—
Genial que nos hayas estado buscando, porque
necesitamos que vengas a la entrada principal, no nos dejan pasar. El guardia
no nos deja porque olvidamos las tarjetas —comenté como si conmigo no fuese la
cosa. Suspiró frustrado.
—
Este bien —dijo alargando cada vocal— pero, me debéis
una porque va a ser mi muerte salir ahí.
—
Si si —dijimos Natalia y yo, que había estado
escuchando la conversación, al igual que otras cinco chicas.
Las miré a las cinco, me miraban
con casi a punto de llorar. Tendrían unos 16 o 17 años como mucho.
—
¿Qué ocurre? —preguntó Natalia que parecía haber visto
en ellas lo mismo que yo.
—
Que… que va a… a salir Ha… Harry —respondió
tartamudeando una rubia de pelo liso.
—
Awww… —pensé en darlas una alegría ya que ellas estaban
controladas.
Encaré a mi amiga y hablé con
ella en español.
— Podríamos pedirle a Harry que las dejase pasar a ellas cinco, son
pocas y muy majas y controladas —Natalia asintió con una sonrisa. Harry estaba
tardando mucho en llegar…
Volví a encarar a las cinco
chicas que seguían en silencio a diferencia de las otros cincuenta restantes
—por aproximación—.
—
¿Vais al concierto que hay el día 13 aquí en Sunrise?
—les pregunté para hacer tiempo. Ellas negaron con su cabeza. Las cinco lo
hicieron.
—
Eran caras, y cuando logramos el dinero ya no habían, así
que venimos aquí para al menos estar cerca de ellos —dijo con una triste
sonrisa una morena bajita.
—
Si prometéis manteneros en silencio cuando salga Harry,
seréis recompensadas, ¿nos lo prometéis? —contestó Natalia con una sonrisa.
Ellas asintieron y respiraron hondo para prepararse.
Vi una camisa de cuadros aparecer
por el Hall. Apartó a un par de guardias de seguridad y giró las puertas
rotatorias. Miré a las chicas y les guiñé un ojo. Ellas volvieron a respirar
hondo. Harry tocó el hombro del guardia y este se giró sorprendido al verle. Una
oleada de gritos procedentes de mi espalda iniciaron.
—
¿Se puede saber que hace? —se dirigió Harry al guardia—
No se da cuenta de que las señoritas se hospedan aquí. Son nuestras
maravillosas encargadas de sonido y video. Y amigas por supuesto —nos miró y
lanzó la típica sonrisa que lanza a todas y se derriten.
—
Perdone señor Styles, son las normas de seguridad que
han adoptado los señores George y Jeff —dijo mientras nos miraba con odio— no
volverá a ocurrir. Pasen señoritas.
Dijo mientras se apartaba de la
entrada. Miré a las cinco chicas, que como prometieron, estaban tranquilas
exteriormente pero eufóricas por dentro. Seguimos a Harry hasta antes de llegar
a las puertas giratorias.
—
Harry —llamé. Él me miró fijamente— ¿Qué pasaría si
cinco chicas muy tranquilas se entrasen con nosotras porque no tienen entrada y
llevan desde la madrugada esperando a que salgáis?
—
Emmm… —dudó— ¿Es una pregunta trampa?
—
¡No! —dijo esta vez Natalia— nos han dado mucha penita,
nos han contado lo que les pasó y porque no pueden ir. ¿Pueden venir? ¡Porfa!
—dijo como una niña pequeña.
—
Esta bien —dijo sonriendo mirando a todas las chicas y
chicos que allí había— por mi no hay problema.
Chillé como una rata. Le lancé a
Harry casi a la cara las bolsas de las compras y me giré sobre mis talones.
Llegué hasta las cinco jóvenes y agarré sus manos mientras tiraba de ellas.
—
Vamos —dije casi a gritos— vais a conocer a vuestros
ídolos por cortesía de Alba y Natalia.
El gesto y mirada de esas chicas
me mataron casi. Cerca de morirme de ternura estuve.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------Maratón 2/4 esta noche siguiente capítulo. Mañana el último.
No hay comentarios:
Publicar un comentario