NARRA JEFF
¡Dios! ¡Dios! ¡Dios! Ay si el cura de mi ciudad me oyese
hablar en vano… Pero es necesario. Acabamos de terminar el jodido concierto.
Una simple hora ahí metido y puedo asegurar que no he trabajado tanto en mi
jodida vida.
Abro la puerta de esa sala y parezco un cerdo. Sin exagerar;
estoy rojo, sudado y con cara de muerto… ¡A tomar por culo el traje nuevo! Las tías
esas no han hecho una mierda…
‘Y a mi para que me lo cuentas si ya lo sé’ Jodida voz
subconsciente, te podrías morir.
Madre mía necesito un psicólogo, ya hasta hablo con mi
mente. Lo que yo digo, esas tías me traen loco, y no en el mejor sentido.
Encima, para completar mi noche, tengo que llevarlas a la mierda de despacho de
George.
‘Necesitas a Natalia y a Alba, y lo sabes muy bien’ Por una
vez esta voz no me recuerda algo malo. Tiene toda la razón.
La puerta. Giro el pomo, no me queda otra. Vaya estampa que
me llevo cuando se abre la puerta. Harry y Niall. Ahí. De pie. Pegando
berridos. Ahora no me parece tan mala idea la broma que hizo Rober en uno de
los descansos sobre lo que hubiesen sido ellos si no hubiesen saltado a la
fama. Según Rober, pastores de ¡CABRAS!
Carraspeo y toda la habitación se me gira con distintos
gestos. Harry y Niall con un gesto de
ira mezclado con uno de ‘tío échanos una mano’; en cambio el de George es algo
así como ‘¿Dónde te habías metido zagal? ¿Ehhh? Ayúdame que me matan’
La verdad me supongo a que venía la discusión y las quejas.
Alba y Natalia.
-Discutiremos este
tema más tarde, ahora tengo otro asunto que tratar – Y, como era de esperar,
los dos chicos salen de la sala con gesto furioso y paso decidido. Yo que
ellos, le partía la cara al gilipollas este.
¿Es cosa mía, o estoy diciendo mentalmente demasiada
‘palabra malsonante’? Debe ser el estrés, esta claro.
-Tomad asiento por
favor – Dice George con gesto amable. Cabrón. Él no se ha pasado una hora con
estas dos.
Dos sillas de escritorio sin brazos. Estas no se van a
sentar ni de coña. ¡Hombre! Se han pasado dos horas sentadas y relajadas. Me
niego a que sigan descansando sus culos. Me lanzo a ambas sillas y me recuesto
sobre una apoyando los pies sobre la otra.
Samantha y Emma me miran mal. Pero oye, que de aquí a mi no
me mueven.
-Jeff... – Dice
George en tono de advertencia. No le miro a él, las miro a ellas. Veamos cuan
listas son.
Alzo mi ceja y es entonces cuando parecen comprender.
-No, tranquilo
George. Estamos bien de pie – Responde Emma, a espabilada. Samantha está a
punto de protestar, pero parece ser que la discreta patada de su hermana la
hizo entender, aunque de discreta tenía poco, más bien, se consideraría roja y
expulsión en un partido de fútbol…
-Como queráis – Dijo
no muy convencido George – En cualquier caso – Dijo poniéndose en pie y andando
hacia las niñas esas - ¡Habéis estado
geniales! Unos problemillas al inicio, pero luego, sobre la 2ª hora habéis
manejado la situación como auténticas profesionales.
¡¿QUÉ QUE?! ¿Perdón? Para, para un segundito. La segunda
hora es merito mío. Es MÍO. No. Me pongo en pie, a mi nadie me torea. Samantha
me mira.
-Bueno, George, gran
parte del mérito es de Jeff – Vaya no me esperaba eso por parte de Samantha.
Ella no es la espabilada.
George se me gira y me mira con el ceño fruncido. Cuando
hace eso, las ganas de darle una buena hostia ascienden considerablemente. ¡Qué
no me frunzas el ceño, hombre ya!
-Vaya, de ahí tu
aspecto – Dice con desdén – Podéis iros chicas, hablamos luego – Y cuales
perritos falderos, desaparecen por la puerta, con una sonrisa triunfal.
-Me niego – Digo
mientras me dejo caer en la silla, destrozado.
-¿A que te niegas
Jeff? – Dice con toda la tranquilidad del mundo mientras coloca unos papeles
sobre su mesa.
-Pero… ¿¡Tú es que
eres tonto o qué!? – Rabia. Sí, me parezco a Rober horas antes echando humo por
mis orejas – Si tu mierda cerebro no funciona,
te lo aclaro. Me niego a volver a dirigir durante una hora, yo solo,
toda una actuación – Más rabia. Juraría que a este paso me acabará dando un
infarto o algo - ¡Qué no han hecho nada! ¡Qué no valen! ¡Qué vengan Alba y
Natalia pero ya!
A estas alturas, como que el trato que hice con ellas y todo
mi plan para hundirlas, me la sopla, pero así de claro. George se pone en pie.
La verdad, impone; pero, no le temo.
-Pero vamos a ver,
¿no te das cuenta de que no solo tú estás cogido por las pelotas con ellas? –
Pregunta irónico – Yo también estoy arriesgando mucho al tenerlas dirigiendo
esta parte tan importante de las actuaciones.
-¡Entonces por que
mierdas no las echas! – Me sale de muy dentro lo de gritar. George se enfada.
-¡¿Por que no puedo
joder, es que no lo entiendes o resulta que el tonto eres tú?! – Uhhh… Peligro.
-¡Pues te costó 20
segundos mandar a la mierda a las chicas anteriores! – Digo, de nuevo gritando.
Esto no se queda así.
Un suspiro. Eso es lo que sale de los labios de George. Algo
me he perdido yo aquí, y nadie me lo ha contado.
-A ver – Empieza
diciendo mientras masajea el puente de su nariz, entre sus cejas – Ellas
vinieron y se fueron de aquí por distintas razones.
Básicamente, ha dicho la `primera frase y ya me he perdido.
-Bien te cuento, y
no me interrumpas – Me advierte.
-Soy todo oídos –
Digo acomodando mi pelo y sentándome en la silla de nuevo.
-Resumiendo, Alba
mandó unas solicitudes a una agencia especial, como las de las modelos, en las
que reparten los currículums por distintas empresas. Bien, pues su solicitud
llegó a nuestras manos. Se hizo una junta y varias de las personas que allí se
hallaban, votaron que si deberían estar dentro de la empresa. Hubo un voto
externo, supuestamente de alguien importante en la junta, cuyo nombre
desconozco, que ordenó que ellas debían de estar si o si dentro.
Para el pobre hombre para respirar. Eso de un hombre
externo, en fin, yo lo considero muy interno.
-Y así se hizo.
Firmaron por un periodo de pruebas que ellas creyeron por un único día. Se les
ocultó información relativa a la empresa. Su periodo real de prácticas era solo
para España. Se decidió que debían continuar con nosotros, pero no querían
aceptar nada sin la aprobación del desconocido. Dado que ese hombre no salió a
la luz o dio señales de vida, se las echó.
Mierda. Mierda. Mierda. Todo por eso. Me cago en todo. Si
tan solo hubiese tenido unas horas más… ¡Joder!
-Y eso es todo. Al
final pasó lo que viste el día 25 y al quedarnos sin ellas para después de las
‘vacaciones’ decidieron hacer fijas a Samantha y a Emma, las hijas de uno de
los directivos. ¿Aclaradas tus dudas?
No sabía que decir. Un gesto con mis labios fue todo lo que
le proporcioné. Caí entonces en la cuenta de que no era culpa de George, era…
Buff solo fue una hora y ellas no se hubiesen ido…
- Gracias George –
Dije poniéndome en pie y caminando hacia la puerta. Agarré el pomo – Y, lo
lamento por gritarte, no fue tu culpa.
Asintió con su cabeza y yo desaparecí por la puerta. ¿Mi
destino? Está claro. Los camerinos, tengo un tema peliagudo y muy muy
importante para mi futuro.
Abrí la puerta y bueno, todos se giraron, como no. Alcé mi
mano y señalé a Niall y Harry. Me dan pena los chicos. Salieron tras de mi y,
en el pasillo, algo alejado de la sala
nos detuvimos.
-¿Queréis que Alba y
Natalia vuelvan no? – Dije, y nada más dejar escapar esas palabras por mis
labios, ambos asintieron con entusiasmo.
-Si no vuelven, esas
chicas nos van a destrozar. Tanto nuestra carrera, como físicamente, y no en el
mejor sentido – Dijo Harry. Niall asintió dando así más razón a su respuesta.
Fruncí mi ceño, iba a tener complicado el poder convencerles
tras su aclaración. Me arriesgo.
-¿Qué precio estáis
dispuestos a pagar? – Dije lentamente.
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Ahora os subo otro, en un rato. Y os pongo un pedazo testamento explicatorio. OS QUIERO UN MONTÓN!!