domingo, 4 de mayo de 2014

Capítulo 30

‘“¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.” ¿Qué esperar al saber que el mundo que siempre soñaste nunca existió? ¿Y qué la imaginación una mala época te jugó? Aprendí a vivir sin miedo a enfrentar a mis sentimientos. Aprendí a no abandonar lo que me hace grande. Aprendí a callarme mis verdades, y así descubrí en el hoyo, profundo y depresivo e el que mi rutina me había hundido sin piedad alguna. Gracias, sueños, por ayudarme a cavar mi tumba de la imaginación…’ — Alba Gómez Carmona


Un día más, un concierto más había pasado. Masivo. Esa sería la palabra que definiría Méjico a la perfección. Gran escenario, grandes pantallas, un estadio enorme, y como no un publico asombroso. Los asistentes de video para el documental que estaban preparando habían acabado de grabar las últimas tomas de lo que sería ‘This Is Us’. Según me había contado un pajarillo, no sé si afirmar su lealtad, sería una película-documental-relato-fangirleo-masivo, vosotras ya me entendéis. ¡Espera! ¿Con quien mierdas estoy hablando? Bueno, que más da eso ahora, lo importante es que mientras que no tenga que volver a ese lugar de brillantes y limpias paredes blancas, todo está bien.

Llegamos a la sala de descanso-peluquería-vestuario y me tiré en el confortable sillón de cuero negro que allí había. Bueno, en uno de los 3 sillones como este de cuatro plazas que había repartidos por toda la estancia. Y, Natalia tomando ejemplo, se tiró de un modo similar en el mismo sillón que yo. Es u hecho que los hermanos pequeños copian a los hermanos mayores. El problema aquí es que solo era 3 meses mayor que ella y que no somos hermanas, tal vez pudiéramos serlo de sangre… compartimos el mismo grupo sanguíneo. Es decir, si nos fuésemos a la montaña y yo me hicieses una herida, ella moriría; es bastante obvio que me quedaría yo con su sangre. Vale, eso no pasaría, pero… ¡No, Alba para!

Bueno, os cuento un cotilleo muy jocoso que he visto, seguro que os interesará. Resulta que unas horas antes de que el concierto comenzase, vi a Natalia y al Liam tal que pegándose el lote tras unas cajas de cartón cuyo contenido desconozco, y el cual solo Dios y probablemente el resto del Team del Tour conoce. Yo no tengo muy claro lo que son o que hacen con sus vidas que aun no me han contado que tienen. Si alguien lo sabe, que me mande un WhatsApp, gracias.

Lux entró corriendo a las sala en la que Natalia y yo estábamos esa niña era… no hay palabras, por ella yo hablo delfínico casi todos los días. Tras de ella apareció el sujeto que tantas preguntas me debería de contestar y no ha hecho. Liam. Natalia con la agilidad de un lince y la sutileza de un caracol —nótese la ironía chorrear de cada una de las letras y de las palabras que salen de mis labios, bueno, de mi mente— se sentó correctamente en el sofá. Parecía una jodida millonaria de esas que parece que les han metido un palo por el culo, ya comprendéis mi punto.

Tras de él, aparecieron esos cuatro chicos que restaban por hacer acto de presencia. He de decir que pese a todo el cariño y todo lo que habían hecho por mi en este tiempo, me apetecía enormemente en este instante estamparles un jarrón en sus cabezas. Más que nada para que les quede claro que hay otros 3 sofás como el mío y que no tenían que tirarme del que estaba…

De un modo muy sutil las carcajadas se extendieron por la sala, e instantes después Liam y Natalia habían dejado de honrarnos con sus presencias. Realmente el suelo es cómodo, la moqueta no es tan asquerosa como siempre pensé. En serio, no me gustan porque son difíciles de limpiar y Dios sabe lo que esconde cada centímetro cuadrado y cúbico de ellas. Una parte de aquel hospital tenía moqueta. Incluso algunas habitaciones la tenían. Era horrible.

Me revolví con sutileza en el suelo y cerré mis ojos, era lo mejor que podía hacer, era tarde y estaba muy cansada como para arrastrarme hasta el sofá más cercano a cuatro metros. No soy vaga, es fatiga laboral.

***

  — ¡Alba! ¡Alba! —se oía de fondo una voz gritar mi nombre. Lo normal e estos casos, es abrir los ojos, girarse, desprenderte de la posición fetal que había adquirido mi cuerpo y mirar con odio a la persona que estaba tocando las narices. Pero como yo soy especial como una langosta decidí ignorar los gritos y seguir durmiendo.

Tocaron mi brazo. Bueno, más bien tiraron de el como si quisieran arrancarlo de su lugar. Abrí los ojos y me encontré con el señor Zayn mirándome preocupado. Me asusté la verdad, no es normal que alguien venga gritando a donde tu estas —que ya no era el suelo de moqueta, sino un sofá del autobús— y te mire con cara de limón pocho.

  — ¿Qué pasa? – dije mirándole. Al instante él me tendió el teléfono del que unos gritos salían.

    Pasa que yo no sé hablar español. Estábamos fuera, porque ya nos vamos a la carretera hacia la siguiente ciudad y el teléfono de Natalia empezó a sonar —dijo veloz mientras yo tomaba el teléfono en mis manos.
    Comprendo —se sentó a mis pies, aplastándolos. Supongo que esperando a que yo contestase; a lo mejor le gusta como es el acento del español.
Miré la pantalla, no salía numero, y el nombre que tenía no era muy normal ‘Pichiiión’ anunciaba la pantalla.

    ¿Si? —contesté— ¿Pichión?
    ¿Alba? —dijo la conocida voz de Marco— ¿Dónde está Natalia?
    No sé —contesté sincera— a mi me ha despertado Zayn y no sé ni quien me ha traído a dónde estoy —miro a Zayn interrogativa y le hago una seña queriendo decir ‘¿Quién me ha traído aquí?’.
    Fui yo —responde él de repente.
    ¿Quién ha dicho eso? —pregunta el pesado de Marco por el auricular del iPhone.
    Zayn —respondo simple a su pregunta— ¿Por qué?
    Curiosidad simplemente —alcé una ceja inconscientemente, sinceramente su tono no me ha inspirado la confianza necesaria. Ahora es Zayn quien me mira interrogante— solo quería hablar con ella para decirle, más bien para confirmar el día que iría para allá. Tengo unas ganas terribles de verla.
    Ajá. Si. Ya, ya le digo yo a ella que te llame, más que nada, allí será temprano por la mañana, pero aquí es de madrugado, ya sabes, cambios horarios —dije con la intención de quitármelo de en medio con rapidez— hablamos luego adiós.
    Adi-- —no le dio tiempo a decir una sola palabra más ya que corté la llamada enseguida.
    ¿Y que pasó al final? ¿Quién era? ¿Qué quería? —preguntó el chico de tatuajes por todas partes demasiado rápido para una persona que se acaba de despertar.
    Shhh —chisté— de una en una Usain Bolt. A ver, era Marco, aquel chico que vino a buscarnos a Natalia y a mi cuando estábamos en España. Quería hablar con Natalia para concretar cuando va a venir aquí a pasar unos días con ella. Esto entre tu y yo, en modo maruja, pero creo que son algo así como pareja o algo —él abrió sus ojos sorprendido por mi confesión, supongo que pensaría que Natalia estaba jugando con Liam o algo así— y por último, al final lo que ha ocurrido es que le he mandado a freír espárragos con la mayor sutileza posible.
    ¿freír espárragos? —preguntó dudoso de si me había comprendido bien. Pobrecillo.
    Si, es una expresión muy usada en España al menos, para mandar a la mierda a alguien sin decir exactamente esas palabras.
    Entiendo…
    Y, ¿sabes donde están Liam o Natalia? —pregunté a la vez que me ponía en pie, pensando en la posibilidad de que estuviesen en el mismo lugar que esta mañana.
    No, pero sería conveniente que fuesen apareciendo, en pocos minutos tenemos que irnos a la carretera —comentó mientras yo retiraba la manta que aún traía en mis hombros.
    ¿Hay que ir muy lejos? —pregunté. Él negó con la cabeza.
    Es ir hasta el hotel, mañana tenemos otro concierto en el mismo sitio —me contestó mostrando una pequeña fila de perlas, todas alineadas que sostenían su lengua.
    Gracias por traerme y taparme con la manta. ¡Ah! Y por no dejarme en esa horrible moqueta —el se rió ante mi comentario y movió su cabeza restándole importancia al asunto.

Salí del autocar, retrocediendo mentalmente sobre los pasos dados durante el día, para recordar donde mierdas estaban las cajas que todo el mundo sabía que contenían menos yo. Caminé por los pasillos, blancos, con una cenefa de madera a la mitad de cada muro y con tablas horizontales adornando bajo de esta. Tenían un rodapié bonito, nunca lo podría en mi casa per-- ¡Alba, focaliza!

Seguí mi camino y después de perderme en el laberinto de pasillos con un aceptable rodapié como unas cinco veces sin exagerar, encontré la salida al escenario. No sé si he comentado que las cajas estaban pocos metros antes de la salida número 2 posterior izquierda desde la pista del escenario. ¿Os ha quedado claro? Yo tampoco sabía ubicarla hasta que me enteré que el alimentador de luz para enchufar todo lo que usaríamos esta ahí. ¡Ah! Y la comida también está en esa zona.

Arrastré mis pies hasta mi objetivo. Una muralla marón ante mí. Que bonita era, le haría una foto y la subiría a Instagram, si no fuese porque estaban ahí los dos ‘Pichones’ haciéndose transfusiones de saliva el uno al otro. Los entiendo, a veces no tenemos suficiente saliva.

Yo tengo miedo escénico, y me quedo sin saliva.

  — Ejem, ejem —carraspeé con la mayor fuerza que encontré. Y no se separaban, ni se inmutaron. Parecían un chicle pegado al pelo— ‘Pichiones’ —grité.

Parece ser que Natalia reaccionó al oir el nombre que le tenia puesto a su rollete español, y se separó con la velocidad de la luz del pobre Liam; que, se quedó con una demasiado épica cara de pato. Digno de una fotografía para la posteridad…

    ¿Qué haces aquí? —dijo Natalia con un cierto tono de incomodidad en su voz.
    Hola Alba —dijo esta vez Liam con la cortesía que le caracterizaba.
    A ver cielo mío, relájate que tengo varias cosas que decir que nos concierne a los tres. —comenté con tranquilidad mientras miraba a los ojos castaños de mi amiga — Resulta que os traigo noticias.
    Habla rápido, no tenemos todo el día –dijo ella molesta. No se lo tomo en cuenta, porque si no, la mataría fría y dolorosamente.
    Primero de todo, el autocar nos espera para irnos al hotel —Liam miró su reloj del móvil, el cual aprecié por la poca distancia que nos separaba, que estaba en silencio. Normal— Segundo, ha llamado Marco, dice que viene y quería hablar contigo para saber cuando puede, espera que tu contestación sea pronto y su viaje más aun —le lancé el iPhone a sus manos y lo atrapó al vuelo mientras que su mandíbula inferior caía en picada. Si no fuese porque está unida al resto de su cuerpo, habría acabado en el núcleo terrestre.
    ¿Qué? ¿Y que hago yo? ¿Y porque te concierne? —dijo nerviosa, todo lo contrario de cómo yo me hallaba. Liam observaba la escena en segundo plano, como si de una película se tratase y él no tuviese nada que ver en ella, cuando era uno de los personajes principales de la trama.
    Lo que has oído. Podría llamarle. Y por último me concierne porque de algún modo habrá que distraer a Marco para que Don Pipiolo y tú tengáis unos minutos para hacer cosas de mayores —completé graciosa mi ultima palabra y la miré fijamente, mientras veía de soslayo como Liam volvía a introducirse en su papel de actor en esta tan intrincada trama.
    Sophia también viene.

Le miré fijamente. Así que él también ‘engañaba’ a Natalia como ella le ‘engañaba’ a él. Curiosa trama. Me acerqué a él y le agarré como los hombres se agarran entre ellos, con una mano atravesando la parte posterior de su cuello.

    Tu solo preséntamela, que del resto me encargo yo. Por Dios soy la diosa mágica de los engaños y vengo del futuro para dejaros la ropa más blanca, digo, vengo del futuro para entretener a vuestros respectivos parientes— dije sonriente.
    ¡Gracias! —dijeron sonrientes ahora ellos.


Torné mi gesto serio y dije: — Pero me pagáis.
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Maratón 1/4 por tiempo de espera. Perdón. (Explicaciones al final de la maratón)

domingo, 9 de marzo de 2014

Capítulo 29

‘¿Música? La música ayuda a la gente. Las hace fuertes, los identifica o simplemente los relaja hasta tal punto de olvidar las preocupaciones. Muchas veces, el resto critica lo que escuchamos por el simple hecho de que la voz, la canción, el ritmo, la letra,… no le gusta en absoluto. Y otras muchas veces critican y se ríen por el cantante, la cantante, la banda, el grupo,… ¿en serio debemos enfrentarnos a ellos por sus propias opiniones? Yo digo que no, porque sé que algún día llegará el momento que el universo se lo devolverá todo junto. No hay que menospreciar las demás opiniones, solo atender a las de la gente que de verdad lo merecen’ — Alba Gómez Carmona


NARRA ALBA

   — ¡Eh, Natalia! – llamé la atención de la morena que estaba frente a mi – Tira con más fuerza de estos cables o no llegaremos a ningún lado.

Estábamos en las escaleras de acceso a las gradas. Unas enormes gradas a decir verdad. Y para nuestra desgracia con altísimas temperaturas nos encontrábamos tirando de unos cables, que pesarían seguro más que nosotras dos juntas, escaleras arriba. En realidad si echas cuentas, habríamos andado más de 3 kilómetros. Si lo sé, no me hubiese apuntado a ese gimnasio…

   — ¡Venga culo vago! Solo 30 escalones más y habremos acabado – Gritó mi amiga con fuerza. Eché un vistazo a mi alrededor para comprobar como iban José y Carlos, los otros dos operarios que nos estaban ayudando. Obviamente nos sacaban 3 cuerpos, 2 cabezas y ya estaban agitando su mano en gesto de despedida para irse.

¡Malditos sean ellos! Ya se iban para sus casas… su trabajo había acabado y a nosotras aún nos quedaban un par de horas terminando de organizar. Lo que daría por un helado…

***

   — ¡Vamos apartaos todos de mi camino! – gritaba mientras caminaba a paso veloz por los pasillos del backstage con Natalia a mis espaldas riendo a carcajadas. Entré en la zona de ‘aperitivos’, si, entre comillas mentales porque si eso son aperitivos yo soy de Noruega. Vaya festín de comida mejicana…

   —Eh, ¿pero a ti que te pasa? – dijo Louis mientras cogía en mi mano derecha una Coca-Cola y en la izquierda helado de vainilla.

   —Tengo calor – respondí simple a su pregunta.

   —Y no necesitas por casualidad a alguien que te baje los humos ¿verdad? – dijo la voz del pesado que tan bien conocía.

   —No Harry, cielo. ¿No necesitarás por casualidad que te lo baje yo a ti? – Dije alzando una ceja intensificando el tono pervertido de mis palabras – recuerda que tengo helado, y esta muy fresquito.

   —No juegues conmigo eh. Recuerda que soy tu jefe.

   —Unos cojones eres mi jefe. Solamente eres un pipiolo – le respondí con algo de humor en mis palabras. No me molestaba ‘discutir’ con él, al contrario, era muy divertido en realidad.

   — Pi-- ¿qué? A mi no me digas cosas en español que no me entero. Niall, que dice la señorita – le pregunta a él con un gesto asustado, esperando que no sea nada malo lo que salió de mi boca.

   —Básicamente te ha llamado niño – dice el chico de ojos azules.
   —Vaya, además de saber español eres todo un diccionario. Me asombras pequeño Niall – dije mirándole.

   —Tienes claro que soy yo mayor que tu ¿no? – respondió él.

   — ¡Shh! – le chisté – sígueme el juego pequeño aprendiz.

Ambos comenzamos a reír como dos niños. Para cuando me quise dar cuenta, nos habíamos quedado Niall, Harry, Louis y yo en la sala. Me senté en el suelo y empecé a comer helado. Mucho helado.

   — ¿Sabéis donde están Nat, Liam y Zayn? – pregunté mientras sacaba la cuchara fría de mi boca.

   —Zayn sé que se fue con Lou para hablar con Perrie – respondió Louis que desde hacia rato no había dicho ni una sola palabra.

   —De los otros pipiolos no sé nada… para mí que se fueron en cuanto entraste insultándome – comentó Harry con sorna.

   — ¡Eh! – Me quejé divertida – yo no vine insultando, fuiste tu el que vino tomándose los actos por su cuenta.

   —Mentira.

   —Es totalmente cierto, no sigas negando lo evidente.

   — ¡Qué no te es--!

   — ¡Niños! – Interrumpió Louis - ¿Podéis parar?

   —Lo sentimos, papá – respondimos ambos a la vez mientras estallábamos en una carcajada muy sonora.

   —No tenéis remedio – dijo pasando sus dedos por el puente de la nariz – si no fuese porque os conozco lo suficiente diría que sois hermanos

Harry y yo nos miramos como si no nos hubiésemos visto en años, inspeccionando el parecido que teníamos.

   —Solo el pelo – reprendió él.

   —Me gustaría saber donde están – dije cambiando de tema.

   —Seguramente Liam le estará metiendo la lengua hasta la garganta – Rió Niall mientras bebía un sorbo de su botella.

   —Pero Liam tiene a Sophia – respondió Louis.

   —Además, no creo que a Natalia le guste él, ¿no Alba? – Terminó de hablar Harry.

Procesé la información. Liam tiene… ¿novia?

   — ¿Qué? – dije sin poder creerlo.

   —Que seguro que a Nat-- – empezó a decir Harry de nuevo.

   —No eso no, lo de Louis.

   —Liam se echó novia cuando estábamos en España. Creo, luego afianzó durante sus vacaciones pero aún nadie lo sabe, solo nosotros y tú.

   —Madre mía. Madre mía. Madre mía. – empecé a ponerme nerviosa.

   —Tranquila, que pasa. No es tan grave ¿no? – dijo Niall.

   —Natalia – negué con mi cabeza – a Natalia le gusta Liam. Liam tiene novia. Natalia tiene novio. Como Liam le de una mínima esperanza lo deja todo por él. Ella es muy muy enamoradiza…

NARRA NATALIA

Alba, como siempre le estaba tomando el pelo a Harry. Yo que él no me metía con ella mientras come. Puede llegar a ser peligrosa… por experiencia. Noto que tiran de mi codo con delicadeza y giro mi cabeza hacia la izquierda. Liam me mira con ojos brillantes. ¡Qué ganas de besarle! No me toméis por una guarra, Marco y yo… en fin.

Me pide con la mirada que le acompañe y así hago. Salimos de la habitación sin que nadie note nuestra ausencia. Caminamos por el frío y gris pasillo que hay cerca del escenario. Paramos de andar y veo que estamos en frente de las gradas, aún cerradas al público.  Le miro y veo una sonrisa en su rostro.

   —Lo daría todo por defender a las personas que se van a sentar ahí esta noche – dijo mirando aún hacia las gradas.

   —Lo sé.

   —Ven – dijo haciendo un gesto con su cabeza hacia el otro lado del lugar – Siéntate si quieres – tomé asiento en el suelo y le miré atento.

   —Mira, me veo en la obligación de decirte esto porque te tengo mucho aprecio y no quiero que te confundas conmigo ni que me tomes a mal. Me odiaría si me odiases… verás.

   —Vamos Liam, dilo – le animé. Sabía perfectamente lo que me iba a decir y me sorprendía que siempre intentase ser tan bueno con todos y decir las cosas con el mayor tacto posible.

   —A ver, yo tengo novia – dijo dudoso de si mirarme a los ojos o no.

   —Ya, se llama Sophia – dije tranquila – y yo también tengo algo así a un novio, se llama Marco, ya le conoces. ¿Algo más?

Se sorprendió de mi tranquilidad. Incluso yo me sorprendí.

   — ¿Y ya está? No vas a decirme nada, ni pedirme explicaciones por el beso y esas cosas – preguntó dudoso. Cualquiera en su lugar lo estaría.

   —Mira, Liam pongamos las cartas sobre la mesa. Yo no soy muy avispada para estas cosas, menos mal que tengo a Alba. No me molesta que tengas novia y me besases, porque si lo hiciste sabiendo que carga sentimental tenías, no me hubieses besado – dije mirándole a sus brillantes ojos.

   —Pero, ¿no sientes tu carga emocional hacia Marco o…?

   —Nunca has tenido la sensación de que has estado tanto tiempo conociendo a una persona, que al final tan solo por la confianza o el cariño que le tienes aceptas a lo que te pida solo por intentar olvidar a otra persona que de verdad te ha roba do el corazón… bueno, vaya apertura de sentimientos te he hecho en un momento – reí cínica intentando que no se notase lo sentimental que verdaderamente me había puesto.

   —Vaya, no pensé que de verdad me quisieses o algo. Esto es muy nuevo para mí en este momento. No puedo dejar a Sophia. Lo sabes ¿no?

Asentí.

   —Ni yo a Marco, pero aun así quiero estar contigo.

   —Podem-- no, déjalo es una locura – dijo riéndose mientras miraba triste hacia el suelo.

   —Venga Liam dilo, es ahora el momento de vivir y de hacer locuras, sino ¿cuándo sería?

   —Pensaba en amigos con derecho, en secreto, pero no, es una estupidez. No quiero hacerte daño.

No, no era una estupidez. Joder, yo le quería me da igual como tengamos que llevar esto.

   —Acepto – dije mientras le tendía una mano para cerrar nuestro ‘trato’.

Él miro cauteloso a mi pálida mano y dudo durante unos instantes. Unos instantes, eternos que parecían no acabar. Sonreí torcidamente y al final él correspondió a mi sonrisa.

En vez de agarrar mi mano, acerco sus labios a los míos y los besó con dulzura. Definitivamente ese beso era mejor cierre de trato que mi apretón de manos. 
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HOLA AMOOORES!!! BUENO BUENO BUENO. No hace mucho que subí un capítulo de Love Your Smile por última vez.

Tuve los exámes y ya me han dado las notas, una baSURA. mE HAN QUEDADO 4 :((((( PERO LAS VOY A RECUPERAR. 
No tengo gran cosa que decir sobre este capítulo, simplemente me encanta porque ha tenido de todo. ¿Cual es vuestra parte favorita? Y no tengo jajajajajaj.

Bueno como siempre os pido que me digáis que os ha parecido por aqui, por Twitter... LA HE PASADO A WATTPAD!!! Y TAMBIEN HE VUELTO A SUBIR ''MEJOR VIDA'' a peticion de @Directioner1DDJ espero que estés contenta Anyi. Os dejo los links a todo y recordar que os amo!!

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domingo, 9 de febrero de 2014

Capítulo 28

—Capítulo dedicado a mi amiga Andrea, o como muchos la conoceréis, @horxnftirwin solo por ser quien es, y por dedicar su valioso tiempo a leerme y a comentar en cada capítulo. Gracias por no abandonarme. —

‘Creer. Saber. Dos palabras muy distintas. Dos palabras que pueden cambiar tu vida de un modo inimaginable. Pueden destruirte; o simplemente, pueden llevarte a la charnela de tu vida. Nunca sabes de verdad a cual de las dos te refieres, y tampoco sabes si de verdad conoces el significado de cada una. Pero, lo que si sabes, es que elijas la que elijas, si eres como yo y no sabes quien eres, caerás al suelo. Puede que entonces averigües que era en realidad, dímelo, yo aún sigo esperando a alguien’— Alba Gómez Carmona

Momentos de tu vida en los que te das cuenta de que lo que te rodea, simplemente no lo mereces. Estar en un precioso lugar, rodeada de gente que jamás hubieses pensado conocer —por el simple hecho de que no sabías de su existencia—, te acompañan y te invitan a comer. Planeas durante años una vida preciosa, con un príncipe azul, rodeada de murallas en tu propio castillo; pero luego te das cuenta  de que las murallas son las que rodean tu corazón. Que ese casillo de piedra pulida, es tu corazón, y que en la torre más alta de ese lugar, donde debería estar la preciosa princesa de larga melena ondulada y precioso vestido de color pálido, es simplemente una joven desaliñada por culpa del tiempo y de la falta de presencia en tu vida llamada Orgullo.

Suena irónico que ahora piense en todo esto teniendo en cuenta de que me encontraba en el lugar, junto a cuatro jóvenes con los que muchas querrían estar. Puede que después de esto muchas chicas empiecen a estudiar una carrera de audiovisuales, como le pasó a la princesa de mi país. Leticia. Una joven periodista convertida en la princesa de España. Después de eso, la carrera de periodismo fue muy solicitada. ¿Quién pude negar que eso no pase ahora con mi propia carrera? Una carrera que ni siquiera había finalizado. Puede que digáis ‘Alba, deja de hablarnos de estas tonterías y explica las cosas de verdad, no gastes nuestro tiempo’.

Quizás a vosotros os gustaría saber quien es el misterioso ‘Davon’, pero ¿si algo malo hubiese pasado en tu vida y no quisieses recordarlo? Si esa persona os hubiese roto, humillado, y casi matado, ¿os gustaría recordarle? La herida que creía casi cerrada, se había abierto, con el simple hecho de recordar su nombre y lo que me hizo. Aunque a veces pienso que la culpa no era suya. No intento quitarle culpa ni mucho menos, pero pienso que si de verdad me hubiese importado yo misma lo mismo que me importaba él, nada en mi vida hubiese pasado. Nada malo quiero decir, el resto me da igual. Lo bueno al lado de lo malo no tiene comparación, siempre acaba perdiendo lo bueno y lo bonito en mi vida.

Dicen que para que la mente se recupere de lo malo del pasado, hay que recordarlo hasta que no duela. Y, desde que salí de la clínica, no he vuelto a pensar en ella. Para que conste, salí de aquel lugar frío, blanco y esterilizado cuando tenía 17, casi 18 años. Podría decirse que hace 2 años más o menos. En fin, los demás están a lo suyo, supongo que tengo veinte minutos al menos para mi sola... Supongo que recordar veinte años de vida en media hora es fácil, ¿no?

Bien, ¿por dónde empezar? Supongo que diréis desde el principio, pero, ¿desde que principio? ¿Desde el principio desde mi desgracia o desde el principio de mi vida? Bueno, empezaré desde la cesárea.

Nací un 4 de julio de 1993, digamos que sobre las doce menos veinte de la noche. Os comento que una hora aproximadamente antes, mi madre me estaba deformando a cabeza. Ella no dilataba y yo ya quería separarme de ella. ¿Buen inicio de relación, no? En fin, supongo que crecí feliz. No recuerdo en realidad que eran mis padres; supongo que les podría considerar personas, aunque a veces ni eso. Si recuerdo que mi abuela —o yaya, como yo la llamaba— era ama de casa, dedicada por años a sus hijos y a su marido, mi abuelo. Mi ejemplo, mi modelo a seguir. El hombre que me enseñó a respetar, a quererme y a querer a los que me rodean. Le amaba con locura, por enseñarme, me enseñó técnicas básicas de primeros auxilio. Diréis, ‘¿Qué hace una niña de diez años sabiendo primeros auxilios?’, bueno pues no por nada en especial, pero él era médico y quería que yo lo fuese. Y yo quería.

No fui una niña muy querida por mis compañeros. Creo que fue por que durante llevé el pelo corto como un chico, no tan exagerado, un poco largo; creo que fue entonces cuando empecé a odiar a mis padres, solo un poco. Aunque también podía ser porque yo era algo borde. No lo sé. Cuando acabé cuarto de primaria en mi primer colegio, mi maravillosa madre —que buscaba una hija perfecta con grandes estudios— decidió cambiarme a un horrible colegio privado cerca de donde yo vivía. La gente que allí estudiaba no merecía la pena, todos pensaban ser superiores por el simple hecho de que sus padres, o madres, o su familia poseían empresas o cargos importantes en importantes lugares. Se creían con derecho a pisotearte, y lo hacían. En ese colegio supongo que sufrías las ‘míticas-novatadas-universitarias’, pero a menor escala.

Allí conocí lo que era una verdadera amistad. Conocí gente que de verdad merecía la pena; gente en distintos cursos al mío y gente, sorprendentemente, en mi propio curso. Desde entonces hasta dos años después todo fue más o menos bien. Llegamos a lo interesante de mi vida. Lo que rompió todo. No sé si pensaréis que es duro lo que viene de aquí en adelante así que para que caigáis sobre blando os cuento un chiste antes, para liberar tensiones más que nada.

‘¿Qué se pone Superman cuando sale de la ducha? Súper-fume’

Digáis lo que digáis tiene gracia. Bueno, ya estáis preparados.

El verano que transcurría entre primero de la ESO y segundo de la ESO mis padres, mis abuelos y yo decidimos hacer nuestro típico viaje en coche por el Norte de España. La única diferencia es que este año teníamos reservados los hoteles con antelación —a diferencia de otros años que íbamos a la aventura—. Nunca olvidaré esas vacaciones. Estuvieron bien. Visité lugares que ya conocía, pero eran preciosos de todos modos, e incluso, volvería a ir. El caso es que cuando ya después de diez días de vacaciones bajábamos desde Asturias hasta Madrid en coche, tuvimos un pequeño-gran percance con el coche.

Yo estaba leyendo, un buen libro por cierto, aun lo conservo conmigo. Solo oí el fuerte chirrido de las ruedas, giré la cabeza por la pequeña ventana tintada y fue lo peor que pude hacer. No os lo podéis imaginar, pero lo describiré los mejor que pueda para que os sintáis como si estuvieseis sentados a mi derecha en el automóvil.

Un golpe muy fuerte. Fortísimo. Ese coche chocó justamente en el lado por donde se rellena la gasolina de un coche, lugar donde yo estaba sentada. Mi lado izquierdo que estaba junto a una de las paredes del monovolumen de siete plazas se curvó hacia adentro y chocó con mi cuerpo. Ese jodido impacto fue tan fuerte levantó el coche de sus cuatro ruedas y lo posicionó tan solo sobre dos de ellas, las del lateral derecho. No sé si habréis estudiado alguna vez física, pero la gravedad actúa desde la distancia y actuó en mi contra. Un pequeño terraplén se encontraba al otro lado del coche. Tan solo unos metros de caída en cuesta, no muy pronunciada.

Todo a mi alrededor se movía, nada tenía sentido y en ese momento la teoría de Einstein se fue al traste por completo. Dolor y angustia. No parpadeé, solo vi todo moverse lentamente sin ningún orden. No os podéis imaginar lo que es sentir el dolor de los puntiagudos y duros cristales que se clavaban en mi cara, pero, sonará loco pero yo no sentía ese dolor. Sentía un dolor en mi interior de saber que lo que estaba ocurriendo era real. Veía la sangre, veía la tierra, veía la tristeza llegar, veía la esperanza marcharse. Podía oler el miedo en el ambiente. Podía oler la sangre. Todo esto en tan solo unas milésimas de segundo. Todo continuaba. Era una enorme lavadora llena de esta horrible mierda. Es cierto, siempre lo compararé con una lavadora en modo centrifugado. Hasta el chirriante sonido era igual, era como arañar una pizarra con las uñas o arrastrar una silla por el suelo. Era todo muy doloroso.

¿No sentís esa presión en el pecho? ¿No la habéis sentido nunca de verdad? Yo deje de sentirla cuando una dura caja con herramientas de mecánico dentro de ella que mi padre siempre llevaba en el coche chocó contra mi sien. Me dormí. Cerré los ojos durante unos instantes, creo que fueron unos minutos. Los minutos más largos de mi vida. Solo oía a mi abuela preguntar si estábamos todos bien. Oí a todos responder pero, algo me impedía contestar. Yo quería pero no podía y, entonces la angustia volvió a mí con más fuerza. Empezaron a gritar mi nombre; mi padre, desde el asiento del conductor; mi abuela, desde el lugar que ocupa el copiloto; mi madre y mi abuelo susurraron con urgencia en su voz mi nombre desde los asientos que se encontraban tras los de mi padre y mi abuela. Y yo, desde unos asientos que salían del maletero, vivía la escena en un tercer plano.

Voces de gente gritaban por nosotros, y mi madre pedía a gritos ‘¡Qué saquen a la niña por Dios!’. Una lágrima se arrojó contra mi mejilla al darme cuenta del hecho de que no podía tranquilizar a nadie con unas palabras como siempre solía hacer cuando las cosas se ponían difíciles. Me arrastraron unas fuertes manos fuera del coche mientras una lágrima más de pura impotencia caía de mi ojo y se arrojaba al suelo en un cutre intento de alejarse de mí cuanto antes. Esas lágrimas fueron las más inteligentes de todas.

Cierto es que recuerdo más de todo aquello. Mucho más pero, me gustaría pasar ya a lo que me destruyó por completo. Cuando abrí mis ojos y miré al techo estaba en un lugar que se movía mucho. Una ambulancia. Paramédicos me rodeaban y vi a mi madre en uno de los sofás. La miré buscando una sonrisa esperanzadora, pero ella me apartó la mirada bruscamente. ¿Qué hacer entonces? ¿Llorar? ¿Desaparecer? ¿O simplemente dormir por siempre? Cerré mis ojos.

Los abrí de nuevo. Estaba en una habitación blanca, esterilizada y solo buscaba salir de allí cuanto antes. Pero, ¿quién me iba a decir a mí que un lugar como ese iba a ser mi hogar durante mucho tiempo? Nadie. Porque aprendí que nadie sabe nada. Me di cuenta de que por mucho que los padres digan que la experiencia que la vida les había dado era mucho mayor que la mía, no sabían nada.

Un fuerte pitido me hizo girar la cabeza sobre el frío colchón sin almohada en el que estaba. Vi a mi abuelo con los ojos cerrados y al instante caí en la cuenta de que el sonido procedía del aparato al que estaba conectado mi abuelo, mi apoyo. Unos médicos y enfermeras hicieron acto de presencia en la habitación 101 del hospital. Cerraron la cortina y yo solo pude gritar su nombre.

Tres días pasaron desde entonces y lo único que hice fue llorar en frente de un enorme agujero en el suelo con una losa de mármol blanco pulido a la cabeza de este que coreaba en pulcra letra el nombre que tan solo tres días atrás yo había utilizado en un momento de debilidad. Adiós abuelo.

Depresión. Odio. Tristeza. Sangre. Tabaco. Cuchillas. Lágrimas. Soledad. Alcohol. Asco.

Las diez palabras que describen mi vida desde la desaparición de mi abuelo hasta un año después más o menos. Nunca olvidaré ese 15 de agosto de 2007 a las 13:31 del mediodía. Nunca. Me daba asco a mi misma. Cursé segundo de la ESO sola, no quería a nadie cerca de mi. Sufría ansiedad y fumaba y bebía para ahogar mis penas. Comencé a cortarme para oprimir el dolor de dentro de mi, pero llegó un momento en que me di cuenta que el dolor que la cuchilla de un sacapuntas hacia en mi piel ya no era igual, ya no dolía como antes. Ya no era suficiente para mí.

Mis padres decidieron ignorarme. Sinceramente, yo también me ignoraba a mi misma; así mi relación conmigo misma era más fácil… o eso creía yo. La cosa es que me dediqué a no aparecer por las clases, si, tenía unos 14 años pero ya supongo que me valía por mi misma o solamente no me importaba lo que me pasase. Conocí en una de mis salidas a un grupo de chicos, uno o dos años mayores que yo. Nada del otro mundo, ellos también decidían alejarse de las clases y de sus familias. Allí estaba él, mi primer amor supongo.

Nunca antes me había enamorado. ¿Qué más se puede decir? Era una ‘niña’ —como mis padres decían— muy joven, yo no sabía de relaciones de ningún tipo. Ellos, el grupo en general no eran malos, lo normal: pellas, peleas con la familia, pequeñas demandas y cargos policiales por destrozar mobiliario urbano,… ¡Cargos por el mobiliario urbano! ¡Se refieren en serio a ese jodido mobiliario que pagamos todos los españoles con nuestros impuestos! Bien, ahora sé que está mal, pero en aquella época solo veía cosas a mí alrededor que estaban siendo pagadas por mi familia, una familia con la que evitaba relacionarme y una familia que evitaba relacionarse conmigo.

Davon era un pringado en pocas palabras. No era ni el jefe de nada, evitaba meterse en líos. Yo me preguntaba que hacía allí, hasta que descubría que en realidad era tan callado porque era el que llevaba el tema de la calle: las drogas. Puede que mi barrio no fuese un lugar en el que eso abundase, pero el centro de Madrid si lo era. Droga dura. De la que te puede matar si cometes un simple error. Recuerdo a la perfección que él no tomaba. Le pregunté el motivo y él solo dijo: ‘Me resulta más divertido ver como la gente se mata a si mismo que matarme yo con ellos por solamente un par de horas de alucinaciones’.

Sádico, cruel, loco, callado. Malo. Pensaréis que debí alejarme, pero en aquel tiempo yo no era una persona que decidiese que era exactamente lo mejor para mi misma; yo solo buscaba desafiar la ley, el orden publico, las normas, a mis padres, a la policía,… a todos. No llegué nunca a pensar de verdad en sus palabras, las que me dijo cuando conocí sobre él y las drogas. Supongo que le gusté, decía estar enamorado de mí. Quererme. Tantos años buscando ese amo que nunca llegaba, ese amor que había perdido. Le seguí como tonta. ¿Qué podía hacer? Ahora sé que muchas cosas, pero en aquel entonces,… nada.

Me regalaba droga. Toda la que quería. Estaba bien el momento de subidón que recibí. Él nunca acompañó mi momento de locura, él seguía con su norma de oro. No recuerdo con certeza que ocurrió desde que empecé a tomar hasta que entré a vivir a mi nuevo hogar. Tengo vagos recuerdos de él y yo haciéndolo, si. Sé que perdí mi virginidad con él. También sé que no fue ni en el lugar, ni en el momento ni con la persona que yo hubiese querido estar —ni yo, ni ninguna persona—. Las personas cometen errores, y yo cometí los más gordos de todos. También tengo muy claro que no solo fue con él, sino con los demás del ‘grupillo’. Varias manos, varias veces, varios lugares, varias personas.

Era su ‘chica’ y yo le amaba. ¡Le amaba por el amor de Dios! Y él solo me quería para hacer los intercambios de dinero. Para ganar dinero en general. Y con eso me refiero a la droga, a la prostitución, a… suficiente información, lo sé. En fin, en un acto de amor paterno filiar, mis padres decidieron que para no dar mala imagen a la gente que los rodeaba, me metieron a un centro especial para gente como yo. Según ellos, esa gente tenía mis ismos problemas. Yo decidí que lo que ellos buscaban era desentenderse de mi persona el tiempo justo y suficiente, metiéndome en un lugar —que no me gustaba— para hacer de mí la hija que siempre quisieron que fuese y nunca fui, ni soy, ni pretendo ser.

Blanco. Limpio. Silencioso. Esterilizado. Cerrado. Inexpresivo. Incomunicado. Solitario. Lagrimas. Natalia.

Esas son las otras diez palabras que siguieron a mis siguientes años. Desde el primero de febrero del año que debería cursar tercero de la ESO hasta junio de hace un par de años —el año en que la gente de mi edad acababa segundo de bachillerato y hacía selectividad—.

Los primeros dos meses de encierro estuve aislada en mi cuarto con ansiedad. Ansiedad por no poder funar, ni beber, ni drogarme, ni cortarme. Paredes blancas me rodeaban hora tras hora. Llegué a pensar que todo era blanco porque era un color demasiado puro para la gente como yo que vivía en las sombras de la vida. Casi no comía porque prefería morir de hambre a simplemente seguí viviendo. Mis padres no me visitaban, pensé que de verdad no les importaba; Lugo me enteré de que no lo hacían porque me tenían prohibidas las visitas. Tampoco es que quisiera verlos, pero al menos podrían haberse esforzado un poco por mí.

A mediados de abril del primer año de hospitalización decidí salir. Los médicos me dejaban usar el ordenador una hora al día con supervisión. Pensaban que así, no perderíamos el contacto con el exterior. Algunos de mis compañeros usaban esa hora para el ‘Skype’, hablaban con sus familias a diario. ¿Yo? Usaba mi hora para aburrirme por Internet. Así conocí a Natalia. No os voy a comentar todo el proceso para conseguir un teléfono con saldo —saldo que era rellenado religiosamente todos los meses—. La conocí de verdad, bueno, por el problema en el que me encontraba, no lo hice en persona hasta tiempo después, creo que fueron 2 años. Fue mi primera visita autorizada. La única persona que decidió ir a visitarme a la cárcel de los locos como yo la llamaba.

Es gracioso decirlo, pero allí dentro me daban clases como se dan en un colegio normal. Su objetivo era que en cuanto estuviésemos rehabilitados, saliésemos a la calle y pudiéramos encontrar un lugar en la sociedad. Yo a decir verdad, siempre quise estudiar medicina por mi abuelo. Me lo propuse, pero mi idea solo duro un par de meses, lo justo para que mi nota bajase y no pudiese optar a esa carrera. No sabía que carrera escoger en realidad.

A decir verdad, a tan solo medio año de salir de ese lugar, yo ni siquiera sabia cuanto llevaba o cuanto me quedaba. Saldría cuando viesen que de verdad estaba rehabilitada y que todos mis pensamientos anteriores a la llegada al centro, habían desaparecido. A tan solo esos malditos seis meses de salir de ahí, decidí que debía olvida, seguir estudiando. Amaba la música. Lo cierto es que en el centro daba clase de música como una asignatura más. A ninguno les gustaba porque debíamos aprender a tocar algún instrumento. Los médicos nos decían que así conseguiríamos olvidar. Cambiar nuestros pasados Recuerdo a la perfección que Natalia, cuando le dije que estaba aprendiendo a tocar la guitarra, me regaló una preciosa púa blanca. Desde aquel día, siempre viene conmigo a todos partes. Allá donde yo voy, va ella.

Por fin salí de aquel lugar. Podéis pensar lo que queráis sobre mí, pero os puedo asegurar que no soy una mentirosa, y por ello no miento cuando os digo que mis padres no se presentaron a mi salida del centro. Cuando crucé las puertas solo estaban Natalia y Marco esperándome. En ese momento fui demasiado feliz. Más de lo que lo había sido en muchísimo tiempo.

Desde ahí hasta ahora solo han pasado dos jodidos años. Dos jodidos, y grandes años que he compartido junto a mi apoyo. Ambas entramos a la misma carrera en la universidad, en la misma universidad por supuesto. Y alquilamos un pequeño apartamento cerca de la facultad. No me arrepiento de lo que hice, bueno puede que de algunas cosas si. Pero esos enormes, catastróficos y estúpidos errores que cometí yo sola, me hicieron mostrarme quien de verdad estaba a mi lado cuando lo necesitaba.

   —Hey Alba, ¿estás bien? —dijo una voz mientras una mano se movía pasando frente mi cara con gesto tranquilo.

‘¿Estás bien?’ Una frase que tanto me han repetido a lo largo de mi vida. Una frase que indica que la gente se preocupa por ti. Una frase que solo la dicen las persona a las que de verdad les importas y que tan solo había escuchado decir a unas pocas personas en mucho tiempo. Una frase que siempre tenía una misma respuesta para mí.

   —Claro —dije girándome hacia el chico de cabello castaño, ojos azules y brillante sonrisa que tenía plasmada en su cara una mueca divertida.

   —Buff… menos mal que reaccionas, llevas media hora metida en tu mundo mirando al reloj de aquella pared embobada —dijo señalando a la pared que había frente a nosotros.

¡Media hora! Wow, al final resulta que si había calculado bien el tiempo después de todo.

   —Por favor Louis, lo que ocurre es que tengo la mente muy ajetreada y necesito organizarme para estos próximos días —dije con una sonrisa radiante en mis labios.

Después de tantos años, aprendes distintos trucos para disimular todo lo mejor posible y hacer la gente te crea. Ahora, lo único que me queda, es simplemente guardar toda mi vida en el cajón con cerradura de hierro que hay en mi mente y todo será perfecto. Lo he hecho otras veces, esta no es muy distinta.

Bajé la vista y vi una taza de café sobre la mesa al alcance de mis manos. Estaba frío, pero es bebible.

NARRADOR OMNISCIENTE

Dos jóvenes entregados al amor. Sus labios sobre los de ella, los de ella sobre los de él en un sincronizado baile.

   —Esto no está bien —dijeron ambos a la vez en el momento en el que se separaban el uno del otro en un gesto de asco contenido.

Pareció que una descarga de millares de voltios chocó contra sus cuerpos y  los empujo a ambos lejos del otro.

   —Sophia me matará —susurró él.

   —Marco no se debe enterar —dijo ella.

Y en ese momento, el aire les jugó una mala pasada llevando las palabras de uno a los oídos del otro. Palabras que dolieron. Palabras que rompieron sueños, sentimientos e ilusiones.

Se miraron fijamente como si nunca antes se hubiesen visto y en la mirada de ella y en la de él se leyó el odio, el asco, tristeza y la envidia. Sentimientos que no estaban dirigidos a la persona que tenían frente a ellos, sino a la que se suponía que ocupaba sus corazones…


Pero, ¿de verdad esos eran los nombres correctos en los corazones de ambos? ¿O eran solo los que ambos deseaban que fuesen para así quitarse de problemas con el mundo?
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¡Hola! cuánto tiempo hace que no sabíais de mi. Seguro que habéis sido muy felices. 

Esta vez no vengo a deciros nada en especial. Solo a rogar perdón por este mes sin escribir. Lo cierto es que he estado estudiando mucho todos los días porque la semana que viene empiezo los exámenes finales de la segunda evaluación... ¡POR CIERTO, RECUPERE FÍSICA Y QUÍMICA! Recuerdo que el fin de semana antes al examen me pasé 51 horas estudiando y solo dormí 5. pero, lo importante es que recuperé. No he hecho gran cosa en este mes. Muchos exámenes, eso sí. 

Creía que moriría entre apuntes. Os comento que este jueves es el último día para entregar el escrito del concurso de literatura de mi colegio, ¿creéis sinceramente que debería presentarme? Es decir, me encanta escribir, pero o sé si a la gente le gusta lo que escribo. ¡¡NECESITO VUESTRA OPINIÓN!! VOTAD AQUÍ A LA DERECHA SI DEBERÍA APUNTARME AL CONCURSO O DEBERÍA DEJARLO PASAR. AUNQUE ME LO DIGÁIS POR COMENTARIOS, VOTAR A LA DERECHA, GRACIAS.

La verdad,en escribir un capítulo en condiciones tardo como muchísimo dos horas, pero este me ha costado más porque es un poco más personal, y uno de los más 'fuerte y rebuscados' que vais a ver (de mi parte al menos). Me ha costado 6 HORAS escribirlo porque quería dar todos los detalles posibles y además, haceros sentir dentro de la historia en este momento en el que Alba, en primera persona os cuenta su vida a vosotros.

He escrito el capítulo así, como si os hablase para que lo sintáis de verdad. He hecho lo posible y tiene mucho sentimiento porque en cierto modo 'Alba' tiene un trozo de mi. Algunas cosa que le pasaron a ella, me han pasado a mi. ¡¡NO PENSÉIS QUE TODO!! Pero algunas cosas muy concretas si. Otras simplemente son de su vida. 

Decirme que os parece en: COMENTARIOS,



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OS ADORO. ¡¡NO OLVIDÉIS VOTAR!!

sábado, 4 de enero de 2014

Capítulo 27

—Capítulo dedicado a @Alwaysinfire_ por ayudarme de un modo original—

‘Pensar ¿qué eres? ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? ¿Por qué hay gente quiere que te vayas y otros que te quieren cerca? Son preguntas de difícil respuesta. Preguntas a las que aún no he encontrado solución. Preguntas, que pese a que puedan sonar estúpidas o muy coherentes, para mi en ocasiones son confusas; y muchas veces esas preguntas calan tan hondo en mi que presiento que algún día estallaré y la gente preguntará “¿Encontró la solución a sus preguntas?” y a mi me gustaría responderles “¿Tuviste el valor a caso de evitar que yo me las planteara?” Entonces, sabré a quién de verdad importé alguna vez’ — Alba Gómez Carmona


¿Por qué le importaría a alguien si lloro? Pues si lloro, lloro y punto. Nadie tiene que saber si hay algún motivo fundado. Aunque, supongo que cuando lloras, lo haces porque lo necesitas, necesitas echar hacia fuera esos sentimientos que, buenos o malos te están machacando por dentro. Estoy tan segura de que mis sentimientos interiores que luchan por escapar y ser visibles son tan malos y dolorosos que si intentase convencer a alguien de mi teoría sobre las lágrimas debidas a la vuelta al tour, acabaría llorando en su hombro contándole a esa persona toda mi vida desde la cesárea de mi madre hasta segundos atrás.

No soy tan fuerte como todos esperan que sea. No soy el ejemplo de chica luchadora que ha salido adelante por sus medios. Simplemente soy esa chica que no sabe que hacer con su vida, que se muestra fuerte pero que con un soplido de viento otoñal caería estrepitosamente; y, al estar tan sola no se llevaría a nadie por delante. Solo estaría Natalia a mí alrededor, para con una escoba recoger en un montón los escombros de mis restos e intentar sin grandes resultados recomponerme tal y como era. Pero siempre se habrá perdido algún pedazo, y eso es irremplazable.

La gente puede decir que estoy rodeada de un montón de personas, que no estoy sola, pero lo que ellos o se dan cuenta es de que puedes estar rodeada de un montón de personas a las que no les importas lo más mínimo y en realidad no tener a nadie. Eso es más doloroso que no tener a alguien físicamente. Si no lo tienes, al menos te haces a la idea que de verdad no importas, en cambio del otro modo, te haces una falsa ilusión. Y al final esa ilusión, acaba siendo tu ruina. Devastando lo que a su paso se encuentra. Adelantándose a tu futuro y decidiendo sobre él.

Sé que siempre tendré a Natalia. Son ya muchos años en los que hemos sido los pilares la una de la otra. Y, me arrepiento de haber sido, y de ser hoy en día tan seca con ella. No vamos a negar que no la quiero, y ella lo sabe perfectamente. Pero, cuando te has entregado por completo a alguien, alguien al que de verdad amabas y esa persona te ha usado, te ha devastado, te ha hundido y provocado tu ruina,… no es fácil volver a mostrarte segura y fiel ante la gente.

Davon.


NARRA NATALIA

Hacía unos diez minutos escasos que nos habíamos subido Alba y yo en un taxi y nos habíamos despedido de Lou y de su marido, de la pequeña Lux y de Harry. No estaríamos con ellos por unos 20 minutos que son lo que tardaríamos en llegar al hotel. Estábamos a mitad de camino, y el no ir hablando con Alba me estaba poniendo nerviosa. No era incómodo, porque yo miraba distraída por la ventana. Pero el simple hecho de ver su cara de tristeza… me inquietaba demasiado…

Jugué con mis dedos distraídamente durante los diez minutos restantes mientras pensaba en todo y en nada.

Había empezado una relación con Marco. Y, justo el día que vino a casa, el último día antes de que me montase en el avión y me viniese para México, me dijo que me echaría mucho de menos; que no podría soportar estar más de dos semanas sin mí…
Y yo, bueno, no sé si hice bien en decirle que se viniese la semana siguiente con nosotros. No sé si me dejarán. Es estúpido negarse a que venga, yo pagaría las habitaciones de hotel si hiciese falta y él no molestaría.

   —Señoritas – Interrumpió el señor de piel morena – Ya estamos aquí.

   —Oh, gracias – Respondí y empujé un poco a Alba para salir del coche.

El hombre de tez oscura nos ayudó con las maletas, y diciendo una cantidad exageradamente alta en una moneda desconocida para mí entro de nuevo al coche. Le entregué la cantidad de dinero y le di una pequeña sonrisa. Alba me esperaba un poco más calmada a pocos pasos de donde se encontraba estacionado el taxi.

¿Debería decirle a mi mejor amiga que Marco iba a venir porque no aguantaba estar sin mí? ¿Si, no? Es mi mejor amiga. Supongo que lo entenderá.

   —Alba – Ella alzó la mirada, y al ver su gesto de angustia, se me paró el corazón – ¿Qué ocurre?

Suspiró resignada negando con su cabeza y bajando la mirada.

   —Vamos, dime. Sabes perfectamente que puedes confiar en mí... – Dije cuando ya entramos al hall del hotel.

Scoot que ya estaba allí esperándonos nos entregó la llave de nuestra habitación. ¿Cómo habría llegado allí tan pronto?

Llegamos a la habitación, bastante grande la verdad para lo que en ocasiones anteriores nos habían dado. Estaría seguramente George intentando resolver su error.

   —Davon – Dijo ella en un susurro cuando dejó su gran maleta oscura junto a la cama.

   — ¿Qué? – Pregunté alarmada esperando no haber escuchado bien. Alba alzó la mirada de nuevo y me miró fijamente a los ojos lo que parecieron unos segundos interminables.

   —Davon. Eso he dicho – Respondió con voz temblorosa no muy segura de sus palabras.

¡Oh Díos! No… ¿por qué él ahora? Me apresuré a sentarme junto a ella en su cama de suite agarrando sus manos con miedo de que si la soltaba se caería pero con la esperanza de que se mantendría en pie y fuerte contra más las apretara. Ella siempre se había mostrado con más fuerza que yo. Si ella flaqueaba de ese modo, y en público es que algo malo, un problema del tamaño de él ocurría. Era un tema tabú desde hace algunos años. ¿Por qué le había venido de nuevo a la mente?  

   — ¿Qué pasa con él cielo? – Pregunté temerosa.

   —Me… me ha... – Añadió un suspiro más a la colección y terminó la frase – Davon me ha encontrado.

***

Estábamos en una sala de reuniones del hotel. Se suponía que ahí íbamos a hacer el ‘reencuentro’ tan esperado entre los 4 chicos restantes y George y su ayudante. Para mi fortuna, Alba se había relajado después de confesarme en una sola frase lo que tan distraída la traía. Aunque, antes de que pudiéramos continuar con nuestra charla, Scoot llamó a nuestra puerta informándonos de que teníamos que bajar a esta gran sala bien equipada con una gran mesa ovalada, y sillones de cuero negro. Tal y como lo recordaba en Barcelona el día que nos enfrentamos a Rober en aquella pequeña habitación.

Recuerdo que en aquellos momentos la tensión se cortaba con cuchillo; y en el momento en el que Liam, Harry, Louis, Zayn y Niall acompañados de George y Jeff entraron por la puerta, el aire ya no se cortaba con cuchillo, sino con motosierra.

Alba, alegre en estos momentos, y seguramente totalmente fingida esa sonrisa que se plasmaba en su cara, se puso en pie. Yo la seguí y fui saludando a todos y cada uno de ellos con un abrazo, me nos a Liam. A él no me podía acercar ahora… y parece ser que Alba lo captó y le mantuvo los segundos necesarios entretenidos antes de que George nos llamase para hablar con nosotras.

   —Lo siento – Se disculpó él con un gesto arrepentido – Ya sabéis que la decisión no era mía… yo no tuve nada que ver. Era un títere a manos de la gente de más arriba y me usaron solo para cargar con la culpa de tener que-- —Alba lo interrumpió rápido con una sonrisa que parecía mucho más real que antes.

   —No pasa nada ya, George. Lo hemos entendido y sabemos que tú tuviste que cargar con todo por ser el responsable de decirnos la noticia. Ahora no te preocupes, y simplemente demos la reunión. Sinceramente nosotras no deberíamos estar aquí – Informó mi mejor amiga.

   —Gracias dijo él — Yo observaba en silencio la escena, como arbitro imparcial – Estáis aquí porque quería informaros de esto, y también deciros que mañana tendréis que trabajar más que otros días. Incluso más de lo que trabajasteis arreglando el equipo aquella vez…

   — ¡Oh no! – Exclamé haciendo ver que yo también formaba parte de la conversación.

   —Sentaos y os cuento.

George se alejó seguido de Jeff que se limitó a mirarnos fijamente con un gesto muy cálido.

   —Bien – Comenzó George – El primer concierto de esta segunda parte de la gira, tiene lugar aquí, en México. Es el estadio más grande al que os vais a enfrentar, los siete – Dice haciendo una pausa dramática totalmente innecesaria – Y, digo los siete porque vosotros 5 actuareis para un gran público; masivo. Y vosotras chicas – Dijo mirándonos fijamente – Tendréis que colocar todo el cableado y preparar los altavoces, dirigir el lugar para las pantallas. Tranquilas, tendréis un croquis y el día de mañana entero y hasta las dos de la tarde del siguiente para prepararlo.

   — ¿Qué? – Dijimos Alba y yo al unísono sorprendidas por la gran cantidad de trabajo que nos esperaba.

   —Ay chicas, bienvenidas de nuevo y esta vez a la segunda parte y más ajetreada de ‘Take Me Home Tour’, os vais a divertir.

Y con eso, salió por la puerta seguido de Jeff. ¡Genial! No hay nada mejor para volver al trabajo que preparar esto. Maravilloso, sencillamente maravilloso.

   —Bueno chicas – Interrumpió mis sarcásticos pensamientos Niall - ¿Qué os parece tomar algo en el restaurante? Son casi las 3 de la tarde y, no he comido en el avión.

   — ¡Claro! – Dijo Alba sonriente – Vamos todos.

Iba a seguir a mi amiga y a esos chicos cuando una mano fuerte y muy cálida se enganchó a mi codo.

   —Dadnos unos minutos, ahora vamos al restaurante – Dijo el joven al que semanas antes había roto el corazón. Liam.

Mi rostro era un poema. Miré a Alba pidiendo ayuda, pero antes de que ella pudiese hacer nada, Louis la empujó por la espalda mientras le daba una última mirada a su compañero.

   —Emmm... – Comencé yo - ¿Y qué tal las vacaciones?

Dios, esto de hablar en una lengua que no era la tuya y en una situación muy incómoda se me hacía casi imposible.

   —Bien, con amigos y familia – Dijo él más tranquilo de lo que me esperaba - ¿Y tú?

   —Bien, supongo…me he pasado el tiempo con Alba y con… ¡con Cuca! – Dije evitando mencionar mí ahora ¿novio? – Es mi loro.

Comenté despreocupada intentando que no notase mi nerviosismo. Esto es horrible. ¿Qué quiere de mí para tenerme en esta habitación a solas?

   —Y… ¿cómo es que…? es decir, ¿por qué estoy aquí? – Digo ahora al borde del ataque.

   —Bueno, no... No sé, supongo que porque no nos habíamos saludado ni nada y yo… necesitaba hablar contigo.

   —Hablemos – Dije intentando que la simple palabra no se quebrase.

   —Verás Natalia resulta que--

Y ahí fue cuando dejé de prestar atención a lo que de verdad decía, y simplemente me centré en el movimiento de sus labios. ¡Oh sus labios! Eran perfectos sin más decir. Ese bigotillo que le salía por encima del labio superior, y la incipiente barba de color oscuro. Era sexy.

‘Bésale, lo estas deseando’— dijo mi subconsciente lo que mi cerebro no me permitía.
—‘Pero, eso no está bien. Yo misma lo rechacé hace unas semanas’— respondió la parte sensata de mi cerebro.
‘Me da igual. Tu quieres y él seguro que también’— replicó.
—‘Pero él me está hablando ahora. No debo hacerlo— contesté de nuevo mentalmente.
‘Natalia, ni siquiera sabes de que esta hablando siquiera. Bésale joder y date u gusto para el cuerpo’— y así mi subconsciente tomó el control de mi cuerpo.

Un segundo después estaba a escasos dos centímetros de él, de puntilla y con mis ojos cerrados. —‘¡Vamos!’— empujó de nuevo mi mente y así, rompí esa mínima distancia que nos separaba posando mis labios sobre los suyos. Un beso casto, simple y sin corresponder.

Abrí mis ojos con miedo al rechazo y vi la sorpresa en los suyos. Asustada intenté tomar distancia, pero esa gran fuerte y cálida mano se posó en mi nuca y me empujo de nuevo a él. Un beso en condiciones joder.

Le besaba cálidamente, sus labios sobre los míos y los míos sobre los suyos. Sentimientos corrieron por mi espina dorsal y aún con los ojos cerrados alcancé a colocar mis manos alrededor de su fuerte cuello. Y él, sin escapar un solo segundo puso su otra mano en mi espalda.

Tan solo una semana y pocas miradas había necesitado para conseguir besarme. Y me gustaba…
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Hey loves! He aqui un capítulo totalmente estúpido de la estúpida de turno!!
WOW! EN TAN SOLO 24 HORAS MAS DE 150 VISITAS LA BLOG!! CAN U JUST EXPLAIN IT TO ME PLEASE!!
Os amo, adoro, idolatro,... todo lo que haceis me pone super feliz!! oh dios sois perfectas todas y cada una de vosotras!!
EL BLOG HA SUPERADO LAS 5800 VISITAS!! VALE, ME VOY A MORIR UN RATO, BYE :))

Quería que me dijeseis que os ha parecido el capitulo. para mi el capitulo tiene: intriga, odio (a Marco por parte de algunas, que yo lo sé), amor, decepción y sorpresa. ¿Y vosotras que pensais que tiene?

He metido un personaje nuevo y misterioso (claro, misterioso sin contar al 'Oculto' lol) Damon. Me ayudó con el nombre la maavillosa @Alwaysinfire_ que me dio el nombre para este chico!! GRACIAS AMOOORRRR!!! (Anda, seguidla que es un cielo de chica!!!) Este capitulo se lo dedico a ella por eso.
Cómo ya sabéis me gusta introducir nuevas mejoras en el blog para mayor facilidad y que a vosotras os guste más y participeis más; al igual que hice una vez con los textos del principio (este me gusta mucho en especial y es posiblemente uno de los que más me muestre hacia vosotras), lo que más me gustaría hacer es DEDICAROS CAPÍTULOS!! Es decir, me mandáis vuestros users de Twitter, o nombres, o las 2 cosas :) y el motivo por el que os gusta la novela; y cada capítulo lo dedicaré a una de vosotras. NO TENGÁIS MIEDO A PEDIR!!

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OS AMOOOOOO!!!!

viernes, 3 de enero de 2014

Capítulo 26

‘Decisiones. La vida no siempre es fácil. En realidad, es muy perra; y para dejarnos permanecer en ella nos hace elegir caminos. Caminos que marcarán nuestras vidas. Caminos que casi nunca tienen marcha atrás. Caminos que yo elegí y en ocasiones me arrepiento de haber tomado’ — Alba Gómez Carmona.


Aquí estamos de vuelta, casi sin quererlo ni desearlo. Nadie me pidió opinión a la hora de volver; y agradezco con toda mi alma que Natalia tomase la decisión en este caso. Estoy segura de que yo misma no habría podido haber nada.

   —Es precioso tía. ¡Dos días enteros en Ciudad de México! – Le digo a Natalia esperando de ese modo que una charla me saque de mis pensamientos.

   —Y que lo digas. Gracias a Dios la gira continúa por sitios donde aún podemos hablar español. Buff, yo ya temía el tener que usarte como intérprete – Dice ella risueña.

Después de llegar al aeropuerto en Barajas, Madrid; subimos al avión y Natalia se quedó totalmente dormida. Alguna pastilla para los vuelos se había tomado, seguro.
Nos dijo Lou que llegaría sobre la misma hora con su marido y su hija, y que posiblemente les acompañaría Harry, pro no estaba segura.

No quería, bajo ningún concepto encontrarme a Harry ahora. Me dolía verle. Me dolía estar cerca de él, pero tenía que hacerlo por trabajo. No entiendo los motivos por los que esto me pasaba, admito que Harry es ‘atractivo’ por decirlo de algún modo. Pero el simple hecho de su presencia me pone nerviosa aun sabiendo interiormente que no me gusta. No lo entiendo. Mi mente es muy complicada, mi vida aun más y yo aún no se porque me como la cabeza con todo esto, es estúpido.

Gritos. No, gritos no. Berridos me sacaron de mis pensamientos más estúpidos y enrevesados. Alcé mi mirada y vi a lo lejos la figura de Lou y su pequeña mientras venían hacia nosotras. Nos saludó con la mano provocando que las decenas de miradas que allí, sobre ella estaban, se movieran de golpe hacia nosotras.

Esas chicas nos pedían fotos. ¿Fotos? ¿Con nosotras? ¡Dios mío pero que tontería es esta! Miré a Natalia y ambas empezamos a reír por la situación del momento.

   —Tía, esto es una jodida locura en mayúsculas – Dijo ella.

   —Y que lo digas. ¿Nos acercamos? Pobrecillas, les importamos y todo.

Abrazamos a Lou, que llego segundos después y con una pequeña sonrisa nos acercamos a ese grupo de chicas, niñas,… ¿adolescentes?

   —Hi! – Dijo una joven morena – Alba, Natalia, Can I have a photo with you? – Dijo señalándonos a ambas con la mano temblorosa.

Yo me reí confundida y Natalia tenía cara de tonta, seguramente preguntándose lo mismo que yo.

   —Pero, ¿Por qué nos hablas en inglés? – Dije y ella casi se cae de espaldas.

   —¡Oh Dios mío! Habláis español. ¿Como habláis español? ¿Desde cuando?

Esa chica estaba cerca del paro cardiaco.

   —Suele pasar cuando vives toda tu vida en España, y teniendo en cuenta que somos españolas… pues, eso – Dijo Natalia riendo un poco. A la joven se le contagio la risa, una risa nerviosa. Ni que fuéramos sus ídolos…

   —Y… ¿Cómo es eso de trabajar con los chicos? – Dice sonrojada. Es monísima.

   —Aggg… son pesadísimos – Dice Natalia riendo – Se pasan el día gastándose bromas. Lo hemos vivido, y eso que solo pasamos con ellos 3 días.

   —Estoy totalmente de acuerdo, aunque tienen muchos sentimientos, y bueno nos acogieron bien – Digo tranquila.

   —La verdad, lucharon mucho por que volviésemos a trabajar en el tour – Nat complementa.

   —La verdad – comienza otra chica con el pelo azabache – todos luchamos mucho para que volvieseis. ¿No os habéis enterado? Niall y Harry salieron con ellas y las dejaron solo para que las echasen, pero son solo rumores.

Esta conversación era muy rara la verdad. No tenia idea de lo que los pazguatos estos habían hecho por nosotras. Me dan ganas de llorar, y a la vez me hace ver que todo el miedo que tenia al reencuentro con ellos se esfuma. Si fueron capaces de manchar su reputación de ese modo saliendo con las bichas esas, se merecen mi amistad y apoyo incondicional.
Veo a Natalia que sigue hablando con las chicas mientras estoy mentalmente ausente. Joder que técnica me estoy volviendo, esto va a ser es estrés. Unas cuantas de ellas, y dos chicos le dicen que perfeccionaron su inglés solo por poder entender entrevistas, reportajes, revistas, textos, incluso, con la ilusión de algún día poder hablar con alguno e ellos. Aunque sea por uno segundos.

Los fans de estos chicos se merecen un monumento. Llegan a puntos de esforzarse en una signatura, en una lengua que no les pertenece, la que muchos no usarán, solo para sentirse más cerca de ellos. Esto es amor incondicional, joder; y lo demás son tonterías.

Oigo una vocecita chillar alto, bastante alto y me saca de golpe de mi estupida, pero cierta reflexión. Miro a la niña, unos 14 años y sigo su mirada hasta unos policías rodeando a alguien. Harry.

   —¡Mira tía! – Me chilla Natalia al oído – Es Harry. Después de tanto tiempo. ¡Parece que han pasado semanas!

   —Cielo, han pasado semanas... – Digo riendo por su emoción.

   —Lo sé – contesta ella divertida – No muestras emoción… es que no te hace ilusión ¿no?

   —¡Al contrario! – Replico rápida – Claro que me hace ilusión. Son ya como de mi familia – Mi voz suena sarcástica, pero es algo que yo no pretendía.

En realidad, si echaba de menos los jueguecitos con el crío de ojos verdes. No sé ni para que digo crío si en realidad el es mayor que yo. ¡Por meses que quede claro eh!
Levanto mi vista cuando Natalia me da sus tan típicos codazos y me encuentro con una sonrisa torcida inconfundible, y por inercia mi amiga y yo sonreímos también.

No vienen ni Niall, ni Louis, ni Zayn, ni Liam, para fortuna de Natalia, con él. Da un toque con su mano a uno de los agentes. ¿He comentado antes que tiene unas manos enormes? ¿No? Pues las tiene.
Avanza a paso rápido hacia nosotras, con tan solo una bolsa de deporte al hombre. Que carbón, como se nota que a el por tener pasta le llevan el equipaje. ¡Igualdad para todos ya! Que además de pobre cargo con la maleta; una maleta más grande que yo.

   —¡Natalia!¡Alba! – Exclama cuando está a escasos 2 metros de nosotras.

Ambas acortamos la distancia. Un paso. Hay que joderse si somos vagas. Abre los brazos y le damos un abrazo. Solo han sido 2 semanas, pero después de lo que ha hecho por nosotras para que volviésemos al tour, se merece un gran abrazo.

Natalia alcanza a posar sus brazos alrededor de su cuello, y yo como soy una desafortunada y el universo está en mi contra me hace ser más baja que ellos dos. Me separo con sutileza del abrazo y me acerco hacia las chicas con las que hablábamos antes; que ahora estaban llorando y los dos chicos hiperventilando mientras los policías hacían una barrera para aguantarlos.

   —Os dais cuenta, me hacen bullying – Le digo a los jóvenes y ellos ríen entre lágrimas.

   —El universo está en tu contra – Responde una.

   —No lo niego – Río con ellos – Yo creo que tengo mucho peso sobre mis hombros y por eso soy mas bajita – Ellos ríen un poco más – Oye, ¿Tenéis una espátula o algo? Es que yo hace mucho que no le veo.

Digo esa frase más en alto, y el inglés para ver si por obra de la virgen se dan por aludidos, pero nada. Me acerco a ellos.

   —Oye, que se que hace mucho que no os veis, pero si tenéis intención de llorar ahora, esperad unos minutos por dios que yo aun esto esperando mi abrazo – Digo poniendo mis brazos en jarra delante de ellos con mi ceño fruncido.

Ambos ríen fuertemente y Natalia se aparta rápidamente riendo, como una loca. Parece ser que se da cuenta de que las chicas que lloran a pocos metros y acude a ellas. Yo sonrío por su compasión, ella siempre busca la felicidad de los demás.

Miro a Harry y abro mis brazos mientras me acerco a él. Dios, parecía más bajo desde lejos —‘Muy lista genio. No sabes lo que es la perspectiva o que’ — se burla mi cerebro. Y mientras debato con mi cerebro, sus brazos me acogen. Creo que nunca le había abrazado.

Dos minutos pasamos sin romper la unión.

   —¿Nos separamos o que? – Pregunta él.

   —No, no, no. Has estado dos minutos y cuarenta y cinco segundos con ella, me merezco igualarla – Digo y él se ríe. Se ríe muy por encima de mi cabeza. ¡Me saca una cabeza y un cuello! Soy enana, está claro.

   —Creo que nunca te había abrazado – Dice aun un poco divertido.

   —Eso estaba pensando antes – Digo – Sé lo que habéis hacho Niall y tú para que Nat y yo pudiéramos volver. Muchas gracias Harry. No tienes idea.

Digo algo sentimental soltando algunas lágrimas, entendedme, nunca nadie había jodido tanto su reputación por mí. Ni mi propia familia.
Ellos con tan solo ignorar mi dolor, con evitar mis miradas, con pasar por alto los cortes, el alcohol, la ansiedad. Decidieron dejarme abandonada cuando aquel mediodía jodió todos mis planes.
Prefirieron no ayudarme. Para su criterio yo había roto a la familia. Desde entonces nadie se quiso acercar a mí. Ni mi primo de 5 años, que ni siquiera sabía que había pasado. Mi reputación bajo como la espuma; bueno, la reputación que tenía era pésima pero desde que se enteraron de todo en mi instituto, todo fue a peor.
¿Por qué seguir dañando a alguien que ya está roto por dentro y rajado por fuera? Si, rajado. Las marcas blancas aun no habían sanado del todo, y si las tocas aun se siente un pinchazo por el dolor que aun se produce debido a los profundos cortes, y además un tsunami de odio hacia mi misma. ¿Qué puedo hacer ahora? Tantos años han pasado, y nunca me he sentido de verdad bien conmigo misma. La vida da asco, a veces no merecemos vivirla, o eso pensamos pero luego nos damos cuanta de que los que intentan hundirte más en la mierda merecen menos vivir.

   -¡Alba! – Dice Harry susurrando un grito - ¿Por qué lloras? – Pregunta nervioso. Y entonces me percato de los regueros salados que han llegado hasta mi boca, de lo caliente que están mis mejillas y de unos puntos más oscuros de lo normal en su camiseta negra.

Alzo mis manos a mis mejillas a la vez que niego con la cabeza la verdad. Niego como lo hizo toda aquella gente que pertenece a mi pasado.

   —Es una muy larga historia que no debería de recordar – Decido comentarle esperando… en realidad, sin esperar nada. Sé que alguna vez comentaré algo por encima, pero este no es el momento ni el lugar.

   —Cuéntame – Dice poniendo las manos sobre mis hombros. Yo niego con mi cabeza y pongo una falsa mueca en mi rostro.

Siempre se me ha dado bien ocultar el dolor. No siempre lo ocultaba, solo en situaciones extremas, y ahora era una de ellas.

   —Luego si eso... ¡Ahora tienes que saludar a esas fans! Llevan esperándote a ti y a los demás desde hace horas, se merecen que hables con ellas.

Él pone una mueca extraña por mi orden y se acerca hacia ellas no sin antes agarrar mi muñeca izquierda fuertemente. Duele. Mucho y aparto la mano. Él me mira confundido pero decide, para mi fortuna, dejarlo pasar por ahora.

   —¡Hola! – Exclama Harry cuando llega al lado de una de las jóvenes – No puedes llorar ahora, si no la foto quedará rara. Piénsalo, ¿yo con sonrisa de psicópata y tu llorando? ¡Pensaran que te quiero matar o algo!

La chica se ríe entre tanta lágrima y en ese momento se dispara la cámara.

Yo creo que los famosos, cuando empiezan a ganar fama, les dan los manuales de instrucciones de todos los teléfonos para que aprendan a manejarlos. Estoy segura de ello.

   —¿Qué te pasa? – Me dice Natalia pasando un brazo por mi hombro. Estoy dispuesta a negarme – Y no me digas que nada porque no me lo trago.

Odio que me conozca tan  bien. Un suspiro roto sale de mis labios y aparto a Natalia para llevarla más alejada de donde estaba Harry.

   —Le he dicho a Harry lo que nos habían dicho que hizo por nosotras y bueno, me he sentido muy feliz.

   —Entonces, ¿Son lágrimas de felicidad? – Pregunta y yo niego al instante.

   —Luego he recordado que es la primera persona que daña de tal modo su reputación por nosotras. Y justo después de percatarme de ello, a mi subconsciente le ha dado por hacer un repaso muy completo y a fondo de lo que ha sido mi vida, parándose especialmente en los momento más tristes, como por ejemplo cuando mi familia me dio la espalda.

Tomo un poco de aire entre sollozo y sollozo.

   —Tía, fue mi culpa. Si yo no hubiese sido tan jodidamente caprichosa y cabezota, habríamos pasado por ese sitio más tarde y el golpe nunca habría pasado y mi abuelo... – Me rompo a llorar.

Recordar los sucesos de mi vida anterior es lo peor que podía haber hecho. Natalia me acoge en un abrazo. Veo a Harry, hablando con esos fans, es decir, Directioners. Y soy feliz por ellos. Muchos tendrán historias pasadas de las que se quieren olvidar, pero con los minutos que he estado con ellos me he dado cuenta de que el amor por estos chicos y su música los hace felices.

Mi móvil vibra.

Joder.

No tengo ganas de mensajes de mi operadora por el cambio de país.

Un mensaje. ‘Oculto’ Os Dios no… —‘No tengo ganas para su mierda’— mi mente informa. Natalia y yo leemos con cuidado el texto.


‘Bienvenidas a México! Sentiros afortunadas de estar en un país en el que al menos podéis gritar y que la gente os escuche. Espero que vuestra estancia aquí sea grata y, no olvidéis perras mías que estoy muy cerca de vosotras. Nos mantendremos en contacto
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Hey! Emmm... me quereis matar y lo sé, soy muy consciente de ello... Bueno! 
QUE PASÉIS UNA NOCHE BUENA GENIAL!!! FELIZ NAVIDAD!!! 'Dejo la novela' FELIZ DÍA DE LOS INOCENTES!! FELIZ AÑO NUEVO!! FELIZ 2014!!!
Bueno, ya nos hemos puesto al día... jajajajajaj y como podéis ver, me he perdido muchos momentos, los he pasado lejos de vosotras. Estoy en una etapa de mi vida en la que no me merezco escribir siquiera por el simple hecho de que las cases me consumen cual pasa. (Odio las pasas, menos en la ensalada de mi tia, en el resto son caca). No sé si recordáis que suspendí Fisica y Química (es una sola asignatura, no preocuparse!!) y en lo que he gastado mi tiempo desde que me dieron vacaciones hasta el 30 ha sido en estudiar para la recuperación del LUNES 13!! OH GOD, I'M NOT READY!!
Le dije a @Mylifegoesin1D7 (uhh me lo sé de memoria!! DEJCO!!) que subiría el día 31 como despedida de año, pero mi madre fue despiadada y en el momento en el que iba a subirlos con mi ya preparada charla de año nuevo debajo, me apagó el ordenador :)) sorry.

ESPERO QUE VUESTROS DESEOS PARA EL 2014 SE CUMPLAN POR COMPLETO (y que empeceis a trabajar en ellos!!) Yo me he propuesto adelgazar, conseguir novio (*suena música* impossibleeeeeee impossibleeeeee), acabar esta novela como se merece, ganar el concurso de literatura de mi colegio, e ir a Ingleterra de una vez entre otros :)

Sobre el capítulo, iban a ser 2. Lo dije por Twitter, pro he decidido juntarlos y formar uno más largo. Espero que os guste, le he puesto sentimiento. (Tengo muy claro que algunas de las acciones que ocurren como el reencuentro con Lou y con Harry no ocurrieron nunca, pero asin me mola más. No lo quiero todo a la perfecta realidad.) 

 Decidme que os ha parecido!! OH GOD!! YA SABÉIS MÁS DE LA HISTORIA DE ALBA!! 

OS ATREVÉIS A SACAR CONCLUSIONES??
Y el p*** 'Oculto' otra vez... ay! Me vais a matar :))))))) Solo espero que os haya gustado, supongo mñana subiré de nuevo!! Os amo, sois parte de mi gran familia!!

Si sois fantasmillas, decirme por anónimos en los comentarios vuestro twitter para poder seguiros!! os amoooooooooo!!!!



CORREO --> albagc54@hotmail.com  

Preguntad lo que querais!! <3