domingo, 9 de febrero de 2014

Capítulo 28

—Capítulo dedicado a mi amiga Andrea, o como muchos la conoceréis, @horxnftirwin solo por ser quien es, y por dedicar su valioso tiempo a leerme y a comentar en cada capítulo. Gracias por no abandonarme. —

‘Creer. Saber. Dos palabras muy distintas. Dos palabras que pueden cambiar tu vida de un modo inimaginable. Pueden destruirte; o simplemente, pueden llevarte a la charnela de tu vida. Nunca sabes de verdad a cual de las dos te refieres, y tampoco sabes si de verdad conoces el significado de cada una. Pero, lo que si sabes, es que elijas la que elijas, si eres como yo y no sabes quien eres, caerás al suelo. Puede que entonces averigües que era en realidad, dímelo, yo aún sigo esperando a alguien’— Alba Gómez Carmona

Momentos de tu vida en los que te das cuenta de que lo que te rodea, simplemente no lo mereces. Estar en un precioso lugar, rodeada de gente que jamás hubieses pensado conocer —por el simple hecho de que no sabías de su existencia—, te acompañan y te invitan a comer. Planeas durante años una vida preciosa, con un príncipe azul, rodeada de murallas en tu propio castillo; pero luego te das cuenta  de que las murallas son las que rodean tu corazón. Que ese casillo de piedra pulida, es tu corazón, y que en la torre más alta de ese lugar, donde debería estar la preciosa princesa de larga melena ondulada y precioso vestido de color pálido, es simplemente una joven desaliñada por culpa del tiempo y de la falta de presencia en tu vida llamada Orgullo.

Suena irónico que ahora piense en todo esto teniendo en cuenta de que me encontraba en el lugar, junto a cuatro jóvenes con los que muchas querrían estar. Puede que después de esto muchas chicas empiecen a estudiar una carrera de audiovisuales, como le pasó a la princesa de mi país. Leticia. Una joven periodista convertida en la princesa de España. Después de eso, la carrera de periodismo fue muy solicitada. ¿Quién pude negar que eso no pase ahora con mi propia carrera? Una carrera que ni siquiera había finalizado. Puede que digáis ‘Alba, deja de hablarnos de estas tonterías y explica las cosas de verdad, no gastes nuestro tiempo’.

Quizás a vosotros os gustaría saber quien es el misterioso ‘Davon’, pero ¿si algo malo hubiese pasado en tu vida y no quisieses recordarlo? Si esa persona os hubiese roto, humillado, y casi matado, ¿os gustaría recordarle? La herida que creía casi cerrada, se había abierto, con el simple hecho de recordar su nombre y lo que me hizo. Aunque a veces pienso que la culpa no era suya. No intento quitarle culpa ni mucho menos, pero pienso que si de verdad me hubiese importado yo misma lo mismo que me importaba él, nada en mi vida hubiese pasado. Nada malo quiero decir, el resto me da igual. Lo bueno al lado de lo malo no tiene comparación, siempre acaba perdiendo lo bueno y lo bonito en mi vida.

Dicen que para que la mente se recupere de lo malo del pasado, hay que recordarlo hasta que no duela. Y, desde que salí de la clínica, no he vuelto a pensar en ella. Para que conste, salí de aquel lugar frío, blanco y esterilizado cuando tenía 17, casi 18 años. Podría decirse que hace 2 años más o menos. En fin, los demás están a lo suyo, supongo que tengo veinte minutos al menos para mi sola... Supongo que recordar veinte años de vida en media hora es fácil, ¿no?

Bien, ¿por dónde empezar? Supongo que diréis desde el principio, pero, ¿desde que principio? ¿Desde el principio desde mi desgracia o desde el principio de mi vida? Bueno, empezaré desde la cesárea.

Nací un 4 de julio de 1993, digamos que sobre las doce menos veinte de la noche. Os comento que una hora aproximadamente antes, mi madre me estaba deformando a cabeza. Ella no dilataba y yo ya quería separarme de ella. ¿Buen inicio de relación, no? En fin, supongo que crecí feliz. No recuerdo en realidad que eran mis padres; supongo que les podría considerar personas, aunque a veces ni eso. Si recuerdo que mi abuela —o yaya, como yo la llamaba— era ama de casa, dedicada por años a sus hijos y a su marido, mi abuelo. Mi ejemplo, mi modelo a seguir. El hombre que me enseñó a respetar, a quererme y a querer a los que me rodean. Le amaba con locura, por enseñarme, me enseñó técnicas básicas de primeros auxilio. Diréis, ‘¿Qué hace una niña de diez años sabiendo primeros auxilios?’, bueno pues no por nada en especial, pero él era médico y quería que yo lo fuese. Y yo quería.

No fui una niña muy querida por mis compañeros. Creo que fue por que durante llevé el pelo corto como un chico, no tan exagerado, un poco largo; creo que fue entonces cuando empecé a odiar a mis padres, solo un poco. Aunque también podía ser porque yo era algo borde. No lo sé. Cuando acabé cuarto de primaria en mi primer colegio, mi maravillosa madre —que buscaba una hija perfecta con grandes estudios— decidió cambiarme a un horrible colegio privado cerca de donde yo vivía. La gente que allí estudiaba no merecía la pena, todos pensaban ser superiores por el simple hecho de que sus padres, o madres, o su familia poseían empresas o cargos importantes en importantes lugares. Se creían con derecho a pisotearte, y lo hacían. En ese colegio supongo que sufrías las ‘míticas-novatadas-universitarias’, pero a menor escala.

Allí conocí lo que era una verdadera amistad. Conocí gente que de verdad merecía la pena; gente en distintos cursos al mío y gente, sorprendentemente, en mi propio curso. Desde entonces hasta dos años después todo fue más o menos bien. Llegamos a lo interesante de mi vida. Lo que rompió todo. No sé si pensaréis que es duro lo que viene de aquí en adelante así que para que caigáis sobre blando os cuento un chiste antes, para liberar tensiones más que nada.

‘¿Qué se pone Superman cuando sale de la ducha? Súper-fume’

Digáis lo que digáis tiene gracia. Bueno, ya estáis preparados.

El verano que transcurría entre primero de la ESO y segundo de la ESO mis padres, mis abuelos y yo decidimos hacer nuestro típico viaje en coche por el Norte de España. La única diferencia es que este año teníamos reservados los hoteles con antelación —a diferencia de otros años que íbamos a la aventura—. Nunca olvidaré esas vacaciones. Estuvieron bien. Visité lugares que ya conocía, pero eran preciosos de todos modos, e incluso, volvería a ir. El caso es que cuando ya después de diez días de vacaciones bajábamos desde Asturias hasta Madrid en coche, tuvimos un pequeño-gran percance con el coche.

Yo estaba leyendo, un buen libro por cierto, aun lo conservo conmigo. Solo oí el fuerte chirrido de las ruedas, giré la cabeza por la pequeña ventana tintada y fue lo peor que pude hacer. No os lo podéis imaginar, pero lo describiré los mejor que pueda para que os sintáis como si estuvieseis sentados a mi derecha en el automóvil.

Un golpe muy fuerte. Fortísimo. Ese coche chocó justamente en el lado por donde se rellena la gasolina de un coche, lugar donde yo estaba sentada. Mi lado izquierdo que estaba junto a una de las paredes del monovolumen de siete plazas se curvó hacia adentro y chocó con mi cuerpo. Ese jodido impacto fue tan fuerte levantó el coche de sus cuatro ruedas y lo posicionó tan solo sobre dos de ellas, las del lateral derecho. No sé si habréis estudiado alguna vez física, pero la gravedad actúa desde la distancia y actuó en mi contra. Un pequeño terraplén se encontraba al otro lado del coche. Tan solo unos metros de caída en cuesta, no muy pronunciada.

Todo a mi alrededor se movía, nada tenía sentido y en ese momento la teoría de Einstein se fue al traste por completo. Dolor y angustia. No parpadeé, solo vi todo moverse lentamente sin ningún orden. No os podéis imaginar lo que es sentir el dolor de los puntiagudos y duros cristales que se clavaban en mi cara, pero, sonará loco pero yo no sentía ese dolor. Sentía un dolor en mi interior de saber que lo que estaba ocurriendo era real. Veía la sangre, veía la tierra, veía la tristeza llegar, veía la esperanza marcharse. Podía oler el miedo en el ambiente. Podía oler la sangre. Todo esto en tan solo unas milésimas de segundo. Todo continuaba. Era una enorme lavadora llena de esta horrible mierda. Es cierto, siempre lo compararé con una lavadora en modo centrifugado. Hasta el chirriante sonido era igual, era como arañar una pizarra con las uñas o arrastrar una silla por el suelo. Era todo muy doloroso.

¿No sentís esa presión en el pecho? ¿No la habéis sentido nunca de verdad? Yo deje de sentirla cuando una dura caja con herramientas de mecánico dentro de ella que mi padre siempre llevaba en el coche chocó contra mi sien. Me dormí. Cerré los ojos durante unos instantes, creo que fueron unos minutos. Los minutos más largos de mi vida. Solo oía a mi abuela preguntar si estábamos todos bien. Oí a todos responder pero, algo me impedía contestar. Yo quería pero no podía y, entonces la angustia volvió a mí con más fuerza. Empezaron a gritar mi nombre; mi padre, desde el asiento del conductor; mi abuela, desde el lugar que ocupa el copiloto; mi madre y mi abuelo susurraron con urgencia en su voz mi nombre desde los asientos que se encontraban tras los de mi padre y mi abuela. Y yo, desde unos asientos que salían del maletero, vivía la escena en un tercer plano.

Voces de gente gritaban por nosotros, y mi madre pedía a gritos ‘¡Qué saquen a la niña por Dios!’. Una lágrima se arrojó contra mi mejilla al darme cuenta del hecho de que no podía tranquilizar a nadie con unas palabras como siempre solía hacer cuando las cosas se ponían difíciles. Me arrastraron unas fuertes manos fuera del coche mientras una lágrima más de pura impotencia caía de mi ojo y se arrojaba al suelo en un cutre intento de alejarse de mí cuanto antes. Esas lágrimas fueron las más inteligentes de todas.

Cierto es que recuerdo más de todo aquello. Mucho más pero, me gustaría pasar ya a lo que me destruyó por completo. Cuando abrí mis ojos y miré al techo estaba en un lugar que se movía mucho. Una ambulancia. Paramédicos me rodeaban y vi a mi madre en uno de los sofás. La miré buscando una sonrisa esperanzadora, pero ella me apartó la mirada bruscamente. ¿Qué hacer entonces? ¿Llorar? ¿Desaparecer? ¿O simplemente dormir por siempre? Cerré mis ojos.

Los abrí de nuevo. Estaba en una habitación blanca, esterilizada y solo buscaba salir de allí cuanto antes. Pero, ¿quién me iba a decir a mí que un lugar como ese iba a ser mi hogar durante mucho tiempo? Nadie. Porque aprendí que nadie sabe nada. Me di cuenta de que por mucho que los padres digan que la experiencia que la vida les había dado era mucho mayor que la mía, no sabían nada.

Un fuerte pitido me hizo girar la cabeza sobre el frío colchón sin almohada en el que estaba. Vi a mi abuelo con los ojos cerrados y al instante caí en la cuenta de que el sonido procedía del aparato al que estaba conectado mi abuelo, mi apoyo. Unos médicos y enfermeras hicieron acto de presencia en la habitación 101 del hospital. Cerraron la cortina y yo solo pude gritar su nombre.

Tres días pasaron desde entonces y lo único que hice fue llorar en frente de un enorme agujero en el suelo con una losa de mármol blanco pulido a la cabeza de este que coreaba en pulcra letra el nombre que tan solo tres días atrás yo había utilizado en un momento de debilidad. Adiós abuelo.

Depresión. Odio. Tristeza. Sangre. Tabaco. Cuchillas. Lágrimas. Soledad. Alcohol. Asco.

Las diez palabras que describen mi vida desde la desaparición de mi abuelo hasta un año después más o menos. Nunca olvidaré ese 15 de agosto de 2007 a las 13:31 del mediodía. Nunca. Me daba asco a mi misma. Cursé segundo de la ESO sola, no quería a nadie cerca de mi. Sufría ansiedad y fumaba y bebía para ahogar mis penas. Comencé a cortarme para oprimir el dolor de dentro de mi, pero llegó un momento en que me di cuenta que el dolor que la cuchilla de un sacapuntas hacia en mi piel ya no era igual, ya no dolía como antes. Ya no era suficiente para mí.

Mis padres decidieron ignorarme. Sinceramente, yo también me ignoraba a mi misma; así mi relación conmigo misma era más fácil… o eso creía yo. La cosa es que me dediqué a no aparecer por las clases, si, tenía unos 14 años pero ya supongo que me valía por mi misma o solamente no me importaba lo que me pasase. Conocí en una de mis salidas a un grupo de chicos, uno o dos años mayores que yo. Nada del otro mundo, ellos también decidían alejarse de las clases y de sus familias. Allí estaba él, mi primer amor supongo.

Nunca antes me había enamorado. ¿Qué más se puede decir? Era una ‘niña’ —como mis padres decían— muy joven, yo no sabía de relaciones de ningún tipo. Ellos, el grupo en general no eran malos, lo normal: pellas, peleas con la familia, pequeñas demandas y cargos policiales por destrozar mobiliario urbano,… ¡Cargos por el mobiliario urbano! ¡Se refieren en serio a ese jodido mobiliario que pagamos todos los españoles con nuestros impuestos! Bien, ahora sé que está mal, pero en aquella época solo veía cosas a mí alrededor que estaban siendo pagadas por mi familia, una familia con la que evitaba relacionarme y una familia que evitaba relacionarse conmigo.

Davon era un pringado en pocas palabras. No era ni el jefe de nada, evitaba meterse en líos. Yo me preguntaba que hacía allí, hasta que descubría que en realidad era tan callado porque era el que llevaba el tema de la calle: las drogas. Puede que mi barrio no fuese un lugar en el que eso abundase, pero el centro de Madrid si lo era. Droga dura. De la que te puede matar si cometes un simple error. Recuerdo a la perfección que él no tomaba. Le pregunté el motivo y él solo dijo: ‘Me resulta más divertido ver como la gente se mata a si mismo que matarme yo con ellos por solamente un par de horas de alucinaciones’.

Sádico, cruel, loco, callado. Malo. Pensaréis que debí alejarme, pero en aquel tiempo yo no era una persona que decidiese que era exactamente lo mejor para mi misma; yo solo buscaba desafiar la ley, el orden publico, las normas, a mis padres, a la policía,… a todos. No llegué nunca a pensar de verdad en sus palabras, las que me dijo cuando conocí sobre él y las drogas. Supongo que le gusté, decía estar enamorado de mí. Quererme. Tantos años buscando ese amo que nunca llegaba, ese amor que había perdido. Le seguí como tonta. ¿Qué podía hacer? Ahora sé que muchas cosas, pero en aquel entonces,… nada.

Me regalaba droga. Toda la que quería. Estaba bien el momento de subidón que recibí. Él nunca acompañó mi momento de locura, él seguía con su norma de oro. No recuerdo con certeza que ocurrió desde que empecé a tomar hasta que entré a vivir a mi nuevo hogar. Tengo vagos recuerdos de él y yo haciéndolo, si. Sé que perdí mi virginidad con él. También sé que no fue ni en el lugar, ni en el momento ni con la persona que yo hubiese querido estar —ni yo, ni ninguna persona—. Las personas cometen errores, y yo cometí los más gordos de todos. También tengo muy claro que no solo fue con él, sino con los demás del ‘grupillo’. Varias manos, varias veces, varios lugares, varias personas.

Era su ‘chica’ y yo le amaba. ¡Le amaba por el amor de Dios! Y él solo me quería para hacer los intercambios de dinero. Para ganar dinero en general. Y con eso me refiero a la droga, a la prostitución, a… suficiente información, lo sé. En fin, en un acto de amor paterno filiar, mis padres decidieron que para no dar mala imagen a la gente que los rodeaba, me metieron a un centro especial para gente como yo. Según ellos, esa gente tenía mis ismos problemas. Yo decidí que lo que ellos buscaban era desentenderse de mi persona el tiempo justo y suficiente, metiéndome en un lugar —que no me gustaba— para hacer de mí la hija que siempre quisieron que fuese y nunca fui, ni soy, ni pretendo ser.

Blanco. Limpio. Silencioso. Esterilizado. Cerrado. Inexpresivo. Incomunicado. Solitario. Lagrimas. Natalia.

Esas son las otras diez palabras que siguieron a mis siguientes años. Desde el primero de febrero del año que debería cursar tercero de la ESO hasta junio de hace un par de años —el año en que la gente de mi edad acababa segundo de bachillerato y hacía selectividad—.

Los primeros dos meses de encierro estuve aislada en mi cuarto con ansiedad. Ansiedad por no poder funar, ni beber, ni drogarme, ni cortarme. Paredes blancas me rodeaban hora tras hora. Llegué a pensar que todo era blanco porque era un color demasiado puro para la gente como yo que vivía en las sombras de la vida. Casi no comía porque prefería morir de hambre a simplemente seguí viviendo. Mis padres no me visitaban, pensé que de verdad no les importaba; Lugo me enteré de que no lo hacían porque me tenían prohibidas las visitas. Tampoco es que quisiera verlos, pero al menos podrían haberse esforzado un poco por mí.

A mediados de abril del primer año de hospitalización decidí salir. Los médicos me dejaban usar el ordenador una hora al día con supervisión. Pensaban que así, no perderíamos el contacto con el exterior. Algunos de mis compañeros usaban esa hora para el ‘Skype’, hablaban con sus familias a diario. ¿Yo? Usaba mi hora para aburrirme por Internet. Así conocí a Natalia. No os voy a comentar todo el proceso para conseguir un teléfono con saldo —saldo que era rellenado religiosamente todos los meses—. La conocí de verdad, bueno, por el problema en el que me encontraba, no lo hice en persona hasta tiempo después, creo que fueron 2 años. Fue mi primera visita autorizada. La única persona que decidió ir a visitarme a la cárcel de los locos como yo la llamaba.

Es gracioso decirlo, pero allí dentro me daban clases como se dan en un colegio normal. Su objetivo era que en cuanto estuviésemos rehabilitados, saliésemos a la calle y pudiéramos encontrar un lugar en la sociedad. Yo a decir verdad, siempre quise estudiar medicina por mi abuelo. Me lo propuse, pero mi idea solo duro un par de meses, lo justo para que mi nota bajase y no pudiese optar a esa carrera. No sabía que carrera escoger en realidad.

A decir verdad, a tan solo medio año de salir de ese lugar, yo ni siquiera sabia cuanto llevaba o cuanto me quedaba. Saldría cuando viesen que de verdad estaba rehabilitada y que todos mis pensamientos anteriores a la llegada al centro, habían desaparecido. A tan solo esos malditos seis meses de salir de ahí, decidí que debía olvida, seguir estudiando. Amaba la música. Lo cierto es que en el centro daba clase de música como una asignatura más. A ninguno les gustaba porque debíamos aprender a tocar algún instrumento. Los médicos nos decían que así conseguiríamos olvidar. Cambiar nuestros pasados Recuerdo a la perfección que Natalia, cuando le dije que estaba aprendiendo a tocar la guitarra, me regaló una preciosa púa blanca. Desde aquel día, siempre viene conmigo a todos partes. Allá donde yo voy, va ella.

Por fin salí de aquel lugar. Podéis pensar lo que queráis sobre mí, pero os puedo asegurar que no soy una mentirosa, y por ello no miento cuando os digo que mis padres no se presentaron a mi salida del centro. Cuando crucé las puertas solo estaban Natalia y Marco esperándome. En ese momento fui demasiado feliz. Más de lo que lo había sido en muchísimo tiempo.

Desde ahí hasta ahora solo han pasado dos jodidos años. Dos jodidos, y grandes años que he compartido junto a mi apoyo. Ambas entramos a la misma carrera en la universidad, en la misma universidad por supuesto. Y alquilamos un pequeño apartamento cerca de la facultad. No me arrepiento de lo que hice, bueno puede que de algunas cosas si. Pero esos enormes, catastróficos y estúpidos errores que cometí yo sola, me hicieron mostrarme quien de verdad estaba a mi lado cuando lo necesitaba.

   —Hey Alba, ¿estás bien? —dijo una voz mientras una mano se movía pasando frente mi cara con gesto tranquilo.

‘¿Estás bien?’ Una frase que tanto me han repetido a lo largo de mi vida. Una frase que indica que la gente se preocupa por ti. Una frase que solo la dicen las persona a las que de verdad les importas y que tan solo había escuchado decir a unas pocas personas en mucho tiempo. Una frase que siempre tenía una misma respuesta para mí.

   —Claro —dije girándome hacia el chico de cabello castaño, ojos azules y brillante sonrisa que tenía plasmada en su cara una mueca divertida.

   —Buff… menos mal que reaccionas, llevas media hora metida en tu mundo mirando al reloj de aquella pared embobada —dijo señalando a la pared que había frente a nosotros.

¡Media hora! Wow, al final resulta que si había calculado bien el tiempo después de todo.

   —Por favor Louis, lo que ocurre es que tengo la mente muy ajetreada y necesito organizarme para estos próximos días —dije con una sonrisa radiante en mis labios.

Después de tantos años, aprendes distintos trucos para disimular todo lo mejor posible y hacer la gente te crea. Ahora, lo único que me queda, es simplemente guardar toda mi vida en el cajón con cerradura de hierro que hay en mi mente y todo será perfecto. Lo he hecho otras veces, esta no es muy distinta.

Bajé la vista y vi una taza de café sobre la mesa al alcance de mis manos. Estaba frío, pero es bebible.

NARRADOR OMNISCIENTE

Dos jóvenes entregados al amor. Sus labios sobre los de ella, los de ella sobre los de él en un sincronizado baile.

   —Esto no está bien —dijeron ambos a la vez en el momento en el que se separaban el uno del otro en un gesto de asco contenido.

Pareció que una descarga de millares de voltios chocó contra sus cuerpos y  los empujo a ambos lejos del otro.

   —Sophia me matará —susurró él.

   —Marco no se debe enterar —dijo ella.

Y en ese momento, el aire les jugó una mala pasada llevando las palabras de uno a los oídos del otro. Palabras que dolieron. Palabras que rompieron sueños, sentimientos e ilusiones.

Se miraron fijamente como si nunca antes se hubiesen visto y en la mirada de ella y en la de él se leyó el odio, el asco, tristeza y la envidia. Sentimientos que no estaban dirigidos a la persona que tenían frente a ellos, sino a la que se suponía que ocupaba sus corazones…


Pero, ¿de verdad esos eran los nombres correctos en los corazones de ambos? ¿O eran solo los que ambos deseaban que fuesen para así quitarse de problemas con el mundo?
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¡Hola! cuánto tiempo hace que no sabíais de mi. Seguro que habéis sido muy felices. 

Esta vez no vengo a deciros nada en especial. Solo a rogar perdón por este mes sin escribir. Lo cierto es que he estado estudiando mucho todos los días porque la semana que viene empiezo los exámenes finales de la segunda evaluación... ¡POR CIERTO, RECUPERE FÍSICA Y QUÍMICA! Recuerdo que el fin de semana antes al examen me pasé 51 horas estudiando y solo dormí 5. pero, lo importante es que recuperé. No he hecho gran cosa en este mes. Muchos exámenes, eso sí. 

Creía que moriría entre apuntes. Os comento que este jueves es el último día para entregar el escrito del concurso de literatura de mi colegio, ¿creéis sinceramente que debería presentarme? Es decir, me encanta escribir, pero o sé si a la gente le gusta lo que escribo. ¡¡NECESITO VUESTRA OPINIÓN!! VOTAD AQUÍ A LA DERECHA SI DEBERÍA APUNTARME AL CONCURSO O DEBERÍA DEJARLO PASAR. AUNQUE ME LO DIGÁIS POR COMENTARIOS, VOTAR A LA DERECHA, GRACIAS.

La verdad,en escribir un capítulo en condiciones tardo como muchísimo dos horas, pero este me ha costado más porque es un poco más personal, y uno de los más 'fuerte y rebuscados' que vais a ver (de mi parte al menos). Me ha costado 6 HORAS escribirlo porque quería dar todos los detalles posibles y además, haceros sentir dentro de la historia en este momento en el que Alba, en primera persona os cuenta su vida a vosotros.

He escrito el capítulo así, como si os hablase para que lo sintáis de verdad. He hecho lo posible y tiene mucho sentimiento porque en cierto modo 'Alba' tiene un trozo de mi. Algunas cosa que le pasaron a ella, me han pasado a mi. ¡¡NO PENSÉIS QUE TODO!! Pero algunas cosas muy concretas si. Otras simplemente son de su vida. 

Decirme que os parece en: COMENTARIOS,



CORREO --> albagc54@hotmail.com

OS ADORO. ¡¡NO OLVIDÉIS VOTAR!!

sábado, 4 de enero de 2014

Capítulo 27

—Capítulo dedicado a @Alwaysinfire_ por ayudarme de un modo original—

‘Pensar ¿qué eres? ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? ¿Por qué hay gente quiere que te vayas y otros que te quieren cerca? Son preguntas de difícil respuesta. Preguntas a las que aún no he encontrado solución. Preguntas, que pese a que puedan sonar estúpidas o muy coherentes, para mi en ocasiones son confusas; y muchas veces esas preguntas calan tan hondo en mi que presiento que algún día estallaré y la gente preguntará “¿Encontró la solución a sus preguntas?” y a mi me gustaría responderles “¿Tuviste el valor a caso de evitar que yo me las planteara?” Entonces, sabré a quién de verdad importé alguna vez’ — Alba Gómez Carmona


¿Por qué le importaría a alguien si lloro? Pues si lloro, lloro y punto. Nadie tiene que saber si hay algún motivo fundado. Aunque, supongo que cuando lloras, lo haces porque lo necesitas, necesitas echar hacia fuera esos sentimientos que, buenos o malos te están machacando por dentro. Estoy tan segura de que mis sentimientos interiores que luchan por escapar y ser visibles son tan malos y dolorosos que si intentase convencer a alguien de mi teoría sobre las lágrimas debidas a la vuelta al tour, acabaría llorando en su hombro contándole a esa persona toda mi vida desde la cesárea de mi madre hasta segundos atrás.

No soy tan fuerte como todos esperan que sea. No soy el ejemplo de chica luchadora que ha salido adelante por sus medios. Simplemente soy esa chica que no sabe que hacer con su vida, que se muestra fuerte pero que con un soplido de viento otoñal caería estrepitosamente; y, al estar tan sola no se llevaría a nadie por delante. Solo estaría Natalia a mí alrededor, para con una escoba recoger en un montón los escombros de mis restos e intentar sin grandes resultados recomponerme tal y como era. Pero siempre se habrá perdido algún pedazo, y eso es irremplazable.

La gente puede decir que estoy rodeada de un montón de personas, que no estoy sola, pero lo que ellos o se dan cuenta es de que puedes estar rodeada de un montón de personas a las que no les importas lo más mínimo y en realidad no tener a nadie. Eso es más doloroso que no tener a alguien físicamente. Si no lo tienes, al menos te haces a la idea que de verdad no importas, en cambio del otro modo, te haces una falsa ilusión. Y al final esa ilusión, acaba siendo tu ruina. Devastando lo que a su paso se encuentra. Adelantándose a tu futuro y decidiendo sobre él.

Sé que siempre tendré a Natalia. Son ya muchos años en los que hemos sido los pilares la una de la otra. Y, me arrepiento de haber sido, y de ser hoy en día tan seca con ella. No vamos a negar que no la quiero, y ella lo sabe perfectamente. Pero, cuando te has entregado por completo a alguien, alguien al que de verdad amabas y esa persona te ha usado, te ha devastado, te ha hundido y provocado tu ruina,… no es fácil volver a mostrarte segura y fiel ante la gente.

Davon.


NARRA NATALIA

Hacía unos diez minutos escasos que nos habíamos subido Alba y yo en un taxi y nos habíamos despedido de Lou y de su marido, de la pequeña Lux y de Harry. No estaríamos con ellos por unos 20 minutos que son lo que tardaríamos en llegar al hotel. Estábamos a mitad de camino, y el no ir hablando con Alba me estaba poniendo nerviosa. No era incómodo, porque yo miraba distraída por la ventana. Pero el simple hecho de ver su cara de tristeza… me inquietaba demasiado…

Jugué con mis dedos distraídamente durante los diez minutos restantes mientras pensaba en todo y en nada.

Había empezado una relación con Marco. Y, justo el día que vino a casa, el último día antes de que me montase en el avión y me viniese para México, me dijo que me echaría mucho de menos; que no podría soportar estar más de dos semanas sin mí…
Y yo, bueno, no sé si hice bien en decirle que se viniese la semana siguiente con nosotros. No sé si me dejarán. Es estúpido negarse a que venga, yo pagaría las habitaciones de hotel si hiciese falta y él no molestaría.

   —Señoritas – Interrumpió el señor de piel morena – Ya estamos aquí.

   —Oh, gracias – Respondí y empujé un poco a Alba para salir del coche.

El hombre de tez oscura nos ayudó con las maletas, y diciendo una cantidad exageradamente alta en una moneda desconocida para mí entro de nuevo al coche. Le entregué la cantidad de dinero y le di una pequeña sonrisa. Alba me esperaba un poco más calmada a pocos pasos de donde se encontraba estacionado el taxi.

¿Debería decirle a mi mejor amiga que Marco iba a venir porque no aguantaba estar sin mí? ¿Si, no? Es mi mejor amiga. Supongo que lo entenderá.

   —Alba – Ella alzó la mirada, y al ver su gesto de angustia, se me paró el corazón – ¿Qué ocurre?

Suspiró resignada negando con su cabeza y bajando la mirada.

   —Vamos, dime. Sabes perfectamente que puedes confiar en mí... – Dije cuando ya entramos al hall del hotel.

Scoot que ya estaba allí esperándonos nos entregó la llave de nuestra habitación. ¿Cómo habría llegado allí tan pronto?

Llegamos a la habitación, bastante grande la verdad para lo que en ocasiones anteriores nos habían dado. Estaría seguramente George intentando resolver su error.

   —Davon – Dijo ella en un susurro cuando dejó su gran maleta oscura junto a la cama.

   — ¿Qué? – Pregunté alarmada esperando no haber escuchado bien. Alba alzó la mirada de nuevo y me miró fijamente a los ojos lo que parecieron unos segundos interminables.

   —Davon. Eso he dicho – Respondió con voz temblorosa no muy segura de sus palabras.

¡Oh Díos! No… ¿por qué él ahora? Me apresuré a sentarme junto a ella en su cama de suite agarrando sus manos con miedo de que si la soltaba se caería pero con la esperanza de que se mantendría en pie y fuerte contra más las apretara. Ella siempre se había mostrado con más fuerza que yo. Si ella flaqueaba de ese modo, y en público es que algo malo, un problema del tamaño de él ocurría. Era un tema tabú desde hace algunos años. ¿Por qué le había venido de nuevo a la mente?  

   — ¿Qué pasa con él cielo? – Pregunté temerosa.

   —Me… me ha... – Añadió un suspiro más a la colección y terminó la frase – Davon me ha encontrado.

***

Estábamos en una sala de reuniones del hotel. Se suponía que ahí íbamos a hacer el ‘reencuentro’ tan esperado entre los 4 chicos restantes y George y su ayudante. Para mi fortuna, Alba se había relajado después de confesarme en una sola frase lo que tan distraída la traía. Aunque, antes de que pudiéramos continuar con nuestra charla, Scoot llamó a nuestra puerta informándonos de que teníamos que bajar a esta gran sala bien equipada con una gran mesa ovalada, y sillones de cuero negro. Tal y como lo recordaba en Barcelona el día que nos enfrentamos a Rober en aquella pequeña habitación.

Recuerdo que en aquellos momentos la tensión se cortaba con cuchillo; y en el momento en el que Liam, Harry, Louis, Zayn y Niall acompañados de George y Jeff entraron por la puerta, el aire ya no se cortaba con cuchillo, sino con motosierra.

Alba, alegre en estos momentos, y seguramente totalmente fingida esa sonrisa que se plasmaba en su cara, se puso en pie. Yo la seguí y fui saludando a todos y cada uno de ellos con un abrazo, me nos a Liam. A él no me podía acercar ahora… y parece ser que Alba lo captó y le mantuvo los segundos necesarios entretenidos antes de que George nos llamase para hablar con nosotras.

   —Lo siento – Se disculpó él con un gesto arrepentido – Ya sabéis que la decisión no era mía… yo no tuve nada que ver. Era un títere a manos de la gente de más arriba y me usaron solo para cargar con la culpa de tener que-- —Alba lo interrumpió rápido con una sonrisa que parecía mucho más real que antes.

   —No pasa nada ya, George. Lo hemos entendido y sabemos que tú tuviste que cargar con todo por ser el responsable de decirnos la noticia. Ahora no te preocupes, y simplemente demos la reunión. Sinceramente nosotras no deberíamos estar aquí – Informó mi mejor amiga.

   —Gracias dijo él — Yo observaba en silencio la escena, como arbitro imparcial – Estáis aquí porque quería informaros de esto, y también deciros que mañana tendréis que trabajar más que otros días. Incluso más de lo que trabajasteis arreglando el equipo aquella vez…

   — ¡Oh no! – Exclamé haciendo ver que yo también formaba parte de la conversación.

   —Sentaos y os cuento.

George se alejó seguido de Jeff que se limitó a mirarnos fijamente con un gesto muy cálido.

   —Bien – Comenzó George – El primer concierto de esta segunda parte de la gira, tiene lugar aquí, en México. Es el estadio más grande al que os vais a enfrentar, los siete – Dice haciendo una pausa dramática totalmente innecesaria – Y, digo los siete porque vosotros 5 actuareis para un gran público; masivo. Y vosotras chicas – Dijo mirándonos fijamente – Tendréis que colocar todo el cableado y preparar los altavoces, dirigir el lugar para las pantallas. Tranquilas, tendréis un croquis y el día de mañana entero y hasta las dos de la tarde del siguiente para prepararlo.

   — ¿Qué? – Dijimos Alba y yo al unísono sorprendidas por la gran cantidad de trabajo que nos esperaba.

   —Ay chicas, bienvenidas de nuevo y esta vez a la segunda parte y más ajetreada de ‘Take Me Home Tour’, os vais a divertir.

Y con eso, salió por la puerta seguido de Jeff. ¡Genial! No hay nada mejor para volver al trabajo que preparar esto. Maravilloso, sencillamente maravilloso.

   —Bueno chicas – Interrumpió mis sarcásticos pensamientos Niall - ¿Qué os parece tomar algo en el restaurante? Son casi las 3 de la tarde y, no he comido en el avión.

   — ¡Claro! – Dijo Alba sonriente – Vamos todos.

Iba a seguir a mi amiga y a esos chicos cuando una mano fuerte y muy cálida se enganchó a mi codo.

   —Dadnos unos minutos, ahora vamos al restaurante – Dijo el joven al que semanas antes había roto el corazón. Liam.

Mi rostro era un poema. Miré a Alba pidiendo ayuda, pero antes de que ella pudiese hacer nada, Louis la empujó por la espalda mientras le daba una última mirada a su compañero.

   —Emmm... – Comencé yo - ¿Y qué tal las vacaciones?

Dios, esto de hablar en una lengua que no era la tuya y en una situación muy incómoda se me hacía casi imposible.

   —Bien, con amigos y familia – Dijo él más tranquilo de lo que me esperaba - ¿Y tú?

   —Bien, supongo…me he pasado el tiempo con Alba y con… ¡con Cuca! – Dije evitando mencionar mí ahora ¿novio? – Es mi loro.

Comenté despreocupada intentando que no notase mi nerviosismo. Esto es horrible. ¿Qué quiere de mí para tenerme en esta habitación a solas?

   —Y… ¿cómo es que…? es decir, ¿por qué estoy aquí? – Digo ahora al borde del ataque.

   —Bueno, no... No sé, supongo que porque no nos habíamos saludado ni nada y yo… necesitaba hablar contigo.

   —Hablemos – Dije intentando que la simple palabra no se quebrase.

   —Verás Natalia resulta que--

Y ahí fue cuando dejé de prestar atención a lo que de verdad decía, y simplemente me centré en el movimiento de sus labios. ¡Oh sus labios! Eran perfectos sin más decir. Ese bigotillo que le salía por encima del labio superior, y la incipiente barba de color oscuro. Era sexy.

‘Bésale, lo estas deseando’— dijo mi subconsciente lo que mi cerebro no me permitía.
—‘Pero, eso no está bien. Yo misma lo rechacé hace unas semanas’— respondió la parte sensata de mi cerebro.
‘Me da igual. Tu quieres y él seguro que también’— replicó.
—‘Pero él me está hablando ahora. No debo hacerlo— contesté de nuevo mentalmente.
‘Natalia, ni siquiera sabes de que esta hablando siquiera. Bésale joder y date u gusto para el cuerpo’— y así mi subconsciente tomó el control de mi cuerpo.

Un segundo después estaba a escasos dos centímetros de él, de puntilla y con mis ojos cerrados. —‘¡Vamos!’— empujó de nuevo mi mente y así, rompí esa mínima distancia que nos separaba posando mis labios sobre los suyos. Un beso casto, simple y sin corresponder.

Abrí mis ojos con miedo al rechazo y vi la sorpresa en los suyos. Asustada intenté tomar distancia, pero esa gran fuerte y cálida mano se posó en mi nuca y me empujo de nuevo a él. Un beso en condiciones joder.

Le besaba cálidamente, sus labios sobre los míos y los míos sobre los suyos. Sentimientos corrieron por mi espina dorsal y aún con los ojos cerrados alcancé a colocar mis manos alrededor de su fuerte cuello. Y él, sin escapar un solo segundo puso su otra mano en mi espalda.

Tan solo una semana y pocas miradas había necesitado para conseguir besarme. Y me gustaba…
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Hey loves! He aqui un capítulo totalmente estúpido de la estúpida de turno!!
WOW! EN TAN SOLO 24 HORAS MAS DE 150 VISITAS LA BLOG!! CAN U JUST EXPLAIN IT TO ME PLEASE!!
Os amo, adoro, idolatro,... todo lo que haceis me pone super feliz!! oh dios sois perfectas todas y cada una de vosotras!!
EL BLOG HA SUPERADO LAS 5800 VISITAS!! VALE, ME VOY A MORIR UN RATO, BYE :))

Quería que me dijeseis que os ha parecido el capitulo. para mi el capitulo tiene: intriga, odio (a Marco por parte de algunas, que yo lo sé), amor, decepción y sorpresa. ¿Y vosotras que pensais que tiene?

He metido un personaje nuevo y misterioso (claro, misterioso sin contar al 'Oculto' lol) Damon. Me ayudó con el nombre la maavillosa @Alwaysinfire_ que me dio el nombre para este chico!! GRACIAS AMOOORRRR!!! (Anda, seguidla que es un cielo de chica!!!) Este capitulo se lo dedico a ella por eso.
Cómo ya sabéis me gusta introducir nuevas mejoras en el blog para mayor facilidad y que a vosotras os guste más y participeis más; al igual que hice una vez con los textos del principio (este me gusta mucho en especial y es posiblemente uno de los que más me muestre hacia vosotras), lo que más me gustaría hacer es DEDICAROS CAPÍTULOS!! Es decir, me mandáis vuestros users de Twitter, o nombres, o las 2 cosas :) y el motivo por el que os gusta la novela; y cada capítulo lo dedicaré a una de vosotras. NO TENGÁIS MIEDO A PEDIR!!

Podéis hacerlo por:

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CORREO --> albagc54@hotmail.com

OS AMOOOOOO!!!!

viernes, 3 de enero de 2014

Capítulo 26

‘Decisiones. La vida no siempre es fácil. En realidad, es muy perra; y para dejarnos permanecer en ella nos hace elegir caminos. Caminos que marcarán nuestras vidas. Caminos que casi nunca tienen marcha atrás. Caminos que yo elegí y en ocasiones me arrepiento de haber tomado’ — Alba Gómez Carmona.


Aquí estamos de vuelta, casi sin quererlo ni desearlo. Nadie me pidió opinión a la hora de volver; y agradezco con toda mi alma que Natalia tomase la decisión en este caso. Estoy segura de que yo misma no habría podido haber nada.

   —Es precioso tía. ¡Dos días enteros en Ciudad de México! – Le digo a Natalia esperando de ese modo que una charla me saque de mis pensamientos.

   —Y que lo digas. Gracias a Dios la gira continúa por sitios donde aún podemos hablar español. Buff, yo ya temía el tener que usarte como intérprete – Dice ella risueña.

Después de llegar al aeropuerto en Barajas, Madrid; subimos al avión y Natalia se quedó totalmente dormida. Alguna pastilla para los vuelos se había tomado, seguro.
Nos dijo Lou que llegaría sobre la misma hora con su marido y su hija, y que posiblemente les acompañaría Harry, pro no estaba segura.

No quería, bajo ningún concepto encontrarme a Harry ahora. Me dolía verle. Me dolía estar cerca de él, pero tenía que hacerlo por trabajo. No entiendo los motivos por los que esto me pasaba, admito que Harry es ‘atractivo’ por decirlo de algún modo. Pero el simple hecho de su presencia me pone nerviosa aun sabiendo interiormente que no me gusta. No lo entiendo. Mi mente es muy complicada, mi vida aun más y yo aún no se porque me como la cabeza con todo esto, es estúpido.

Gritos. No, gritos no. Berridos me sacaron de mis pensamientos más estúpidos y enrevesados. Alcé mi mirada y vi a lo lejos la figura de Lou y su pequeña mientras venían hacia nosotras. Nos saludó con la mano provocando que las decenas de miradas que allí, sobre ella estaban, se movieran de golpe hacia nosotras.

Esas chicas nos pedían fotos. ¿Fotos? ¿Con nosotras? ¡Dios mío pero que tontería es esta! Miré a Natalia y ambas empezamos a reír por la situación del momento.

   —Tía, esto es una jodida locura en mayúsculas – Dijo ella.

   —Y que lo digas. ¿Nos acercamos? Pobrecillas, les importamos y todo.

Abrazamos a Lou, que llego segundos después y con una pequeña sonrisa nos acercamos a ese grupo de chicas, niñas,… ¿adolescentes?

   —Hi! – Dijo una joven morena – Alba, Natalia, Can I have a photo with you? – Dijo señalándonos a ambas con la mano temblorosa.

Yo me reí confundida y Natalia tenía cara de tonta, seguramente preguntándose lo mismo que yo.

   —Pero, ¿Por qué nos hablas en inglés? – Dije y ella casi se cae de espaldas.

   —¡Oh Dios mío! Habláis español. ¿Como habláis español? ¿Desde cuando?

Esa chica estaba cerca del paro cardiaco.

   —Suele pasar cuando vives toda tu vida en España, y teniendo en cuenta que somos españolas… pues, eso – Dijo Natalia riendo un poco. A la joven se le contagio la risa, una risa nerviosa. Ni que fuéramos sus ídolos…

   —Y… ¿Cómo es eso de trabajar con los chicos? – Dice sonrojada. Es monísima.

   —Aggg… son pesadísimos – Dice Natalia riendo – Se pasan el día gastándose bromas. Lo hemos vivido, y eso que solo pasamos con ellos 3 días.

   —Estoy totalmente de acuerdo, aunque tienen muchos sentimientos, y bueno nos acogieron bien – Digo tranquila.

   —La verdad, lucharon mucho por que volviésemos a trabajar en el tour – Nat complementa.

   —La verdad – comienza otra chica con el pelo azabache – todos luchamos mucho para que volvieseis. ¿No os habéis enterado? Niall y Harry salieron con ellas y las dejaron solo para que las echasen, pero son solo rumores.

Esta conversación era muy rara la verdad. No tenia idea de lo que los pazguatos estos habían hecho por nosotras. Me dan ganas de llorar, y a la vez me hace ver que todo el miedo que tenia al reencuentro con ellos se esfuma. Si fueron capaces de manchar su reputación de ese modo saliendo con las bichas esas, se merecen mi amistad y apoyo incondicional.
Veo a Natalia que sigue hablando con las chicas mientras estoy mentalmente ausente. Joder que técnica me estoy volviendo, esto va a ser es estrés. Unas cuantas de ellas, y dos chicos le dicen que perfeccionaron su inglés solo por poder entender entrevistas, reportajes, revistas, textos, incluso, con la ilusión de algún día poder hablar con alguno e ellos. Aunque sea por uno segundos.

Los fans de estos chicos se merecen un monumento. Llegan a puntos de esforzarse en una signatura, en una lengua que no les pertenece, la que muchos no usarán, solo para sentirse más cerca de ellos. Esto es amor incondicional, joder; y lo demás son tonterías.

Oigo una vocecita chillar alto, bastante alto y me saca de golpe de mi estupida, pero cierta reflexión. Miro a la niña, unos 14 años y sigo su mirada hasta unos policías rodeando a alguien. Harry.

   —¡Mira tía! – Me chilla Natalia al oído – Es Harry. Después de tanto tiempo. ¡Parece que han pasado semanas!

   —Cielo, han pasado semanas... – Digo riendo por su emoción.

   —Lo sé – contesta ella divertida – No muestras emoción… es que no te hace ilusión ¿no?

   —¡Al contrario! – Replico rápida – Claro que me hace ilusión. Son ya como de mi familia – Mi voz suena sarcástica, pero es algo que yo no pretendía.

En realidad, si echaba de menos los jueguecitos con el crío de ojos verdes. No sé ni para que digo crío si en realidad el es mayor que yo. ¡Por meses que quede claro eh!
Levanto mi vista cuando Natalia me da sus tan típicos codazos y me encuentro con una sonrisa torcida inconfundible, y por inercia mi amiga y yo sonreímos también.

No vienen ni Niall, ni Louis, ni Zayn, ni Liam, para fortuna de Natalia, con él. Da un toque con su mano a uno de los agentes. ¿He comentado antes que tiene unas manos enormes? ¿No? Pues las tiene.
Avanza a paso rápido hacia nosotras, con tan solo una bolsa de deporte al hombre. Que carbón, como se nota que a el por tener pasta le llevan el equipaje. ¡Igualdad para todos ya! Que además de pobre cargo con la maleta; una maleta más grande que yo.

   —¡Natalia!¡Alba! – Exclama cuando está a escasos 2 metros de nosotras.

Ambas acortamos la distancia. Un paso. Hay que joderse si somos vagas. Abre los brazos y le damos un abrazo. Solo han sido 2 semanas, pero después de lo que ha hecho por nosotras para que volviésemos al tour, se merece un gran abrazo.

Natalia alcanza a posar sus brazos alrededor de su cuello, y yo como soy una desafortunada y el universo está en mi contra me hace ser más baja que ellos dos. Me separo con sutileza del abrazo y me acerco hacia las chicas con las que hablábamos antes; que ahora estaban llorando y los dos chicos hiperventilando mientras los policías hacían una barrera para aguantarlos.

   —Os dais cuenta, me hacen bullying – Le digo a los jóvenes y ellos ríen entre lágrimas.

   —El universo está en tu contra – Responde una.

   —No lo niego – Río con ellos – Yo creo que tengo mucho peso sobre mis hombros y por eso soy mas bajita – Ellos ríen un poco más – Oye, ¿Tenéis una espátula o algo? Es que yo hace mucho que no le veo.

Digo esa frase más en alto, y el inglés para ver si por obra de la virgen se dan por aludidos, pero nada. Me acerco a ellos.

   —Oye, que se que hace mucho que no os veis, pero si tenéis intención de llorar ahora, esperad unos minutos por dios que yo aun esto esperando mi abrazo – Digo poniendo mis brazos en jarra delante de ellos con mi ceño fruncido.

Ambos ríen fuertemente y Natalia se aparta rápidamente riendo, como una loca. Parece ser que se da cuenta de que las chicas que lloran a pocos metros y acude a ellas. Yo sonrío por su compasión, ella siempre busca la felicidad de los demás.

Miro a Harry y abro mis brazos mientras me acerco a él. Dios, parecía más bajo desde lejos —‘Muy lista genio. No sabes lo que es la perspectiva o que’ — se burla mi cerebro. Y mientras debato con mi cerebro, sus brazos me acogen. Creo que nunca le había abrazado.

Dos minutos pasamos sin romper la unión.

   —¿Nos separamos o que? – Pregunta él.

   —No, no, no. Has estado dos minutos y cuarenta y cinco segundos con ella, me merezco igualarla – Digo y él se ríe. Se ríe muy por encima de mi cabeza. ¡Me saca una cabeza y un cuello! Soy enana, está claro.

   —Creo que nunca te había abrazado – Dice aun un poco divertido.

   —Eso estaba pensando antes – Digo – Sé lo que habéis hacho Niall y tú para que Nat y yo pudiéramos volver. Muchas gracias Harry. No tienes idea.

Digo algo sentimental soltando algunas lágrimas, entendedme, nunca nadie había jodido tanto su reputación por mí. Ni mi propia familia.
Ellos con tan solo ignorar mi dolor, con evitar mis miradas, con pasar por alto los cortes, el alcohol, la ansiedad. Decidieron dejarme abandonada cuando aquel mediodía jodió todos mis planes.
Prefirieron no ayudarme. Para su criterio yo había roto a la familia. Desde entonces nadie se quiso acercar a mí. Ni mi primo de 5 años, que ni siquiera sabía que había pasado. Mi reputación bajo como la espuma; bueno, la reputación que tenía era pésima pero desde que se enteraron de todo en mi instituto, todo fue a peor.
¿Por qué seguir dañando a alguien que ya está roto por dentro y rajado por fuera? Si, rajado. Las marcas blancas aun no habían sanado del todo, y si las tocas aun se siente un pinchazo por el dolor que aun se produce debido a los profundos cortes, y además un tsunami de odio hacia mi misma. ¿Qué puedo hacer ahora? Tantos años han pasado, y nunca me he sentido de verdad bien conmigo misma. La vida da asco, a veces no merecemos vivirla, o eso pensamos pero luego nos damos cuanta de que los que intentan hundirte más en la mierda merecen menos vivir.

   -¡Alba! – Dice Harry susurrando un grito - ¿Por qué lloras? – Pregunta nervioso. Y entonces me percato de los regueros salados que han llegado hasta mi boca, de lo caliente que están mis mejillas y de unos puntos más oscuros de lo normal en su camiseta negra.

Alzo mis manos a mis mejillas a la vez que niego con la cabeza la verdad. Niego como lo hizo toda aquella gente que pertenece a mi pasado.

   —Es una muy larga historia que no debería de recordar – Decido comentarle esperando… en realidad, sin esperar nada. Sé que alguna vez comentaré algo por encima, pero este no es el momento ni el lugar.

   —Cuéntame – Dice poniendo las manos sobre mis hombros. Yo niego con mi cabeza y pongo una falsa mueca en mi rostro.

Siempre se me ha dado bien ocultar el dolor. No siempre lo ocultaba, solo en situaciones extremas, y ahora era una de ellas.

   —Luego si eso... ¡Ahora tienes que saludar a esas fans! Llevan esperándote a ti y a los demás desde hace horas, se merecen que hables con ellas.

Él pone una mueca extraña por mi orden y se acerca hacia ellas no sin antes agarrar mi muñeca izquierda fuertemente. Duele. Mucho y aparto la mano. Él me mira confundido pero decide, para mi fortuna, dejarlo pasar por ahora.

   —¡Hola! – Exclama Harry cuando llega al lado de una de las jóvenes – No puedes llorar ahora, si no la foto quedará rara. Piénsalo, ¿yo con sonrisa de psicópata y tu llorando? ¡Pensaran que te quiero matar o algo!

La chica se ríe entre tanta lágrima y en ese momento se dispara la cámara.

Yo creo que los famosos, cuando empiezan a ganar fama, les dan los manuales de instrucciones de todos los teléfonos para que aprendan a manejarlos. Estoy segura de ello.

   —¿Qué te pasa? – Me dice Natalia pasando un brazo por mi hombro. Estoy dispuesta a negarme – Y no me digas que nada porque no me lo trago.

Odio que me conozca tan  bien. Un suspiro roto sale de mis labios y aparto a Natalia para llevarla más alejada de donde estaba Harry.

   —Le he dicho a Harry lo que nos habían dicho que hizo por nosotras y bueno, me he sentido muy feliz.

   —Entonces, ¿Son lágrimas de felicidad? – Pregunta y yo niego al instante.

   —Luego he recordado que es la primera persona que daña de tal modo su reputación por nosotras. Y justo después de percatarme de ello, a mi subconsciente le ha dado por hacer un repaso muy completo y a fondo de lo que ha sido mi vida, parándose especialmente en los momento más tristes, como por ejemplo cuando mi familia me dio la espalda.

Tomo un poco de aire entre sollozo y sollozo.

   —Tía, fue mi culpa. Si yo no hubiese sido tan jodidamente caprichosa y cabezota, habríamos pasado por ese sitio más tarde y el golpe nunca habría pasado y mi abuelo... – Me rompo a llorar.

Recordar los sucesos de mi vida anterior es lo peor que podía haber hecho. Natalia me acoge en un abrazo. Veo a Harry, hablando con esos fans, es decir, Directioners. Y soy feliz por ellos. Muchos tendrán historias pasadas de las que se quieren olvidar, pero con los minutos que he estado con ellos me he dado cuenta de que el amor por estos chicos y su música los hace felices.

Mi móvil vibra.

Joder.

No tengo ganas de mensajes de mi operadora por el cambio de país.

Un mensaje. ‘Oculto’ Os Dios no… —‘No tengo ganas para su mierda’— mi mente informa. Natalia y yo leemos con cuidado el texto.


‘Bienvenidas a México! Sentiros afortunadas de estar en un país en el que al menos podéis gritar y que la gente os escuche. Espero que vuestra estancia aquí sea grata y, no olvidéis perras mías que estoy muy cerca de vosotras. Nos mantendremos en contacto
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Hey! Emmm... me quereis matar y lo sé, soy muy consciente de ello... Bueno! 
QUE PASÉIS UNA NOCHE BUENA GENIAL!!! FELIZ NAVIDAD!!! 'Dejo la novela' FELIZ DÍA DE LOS INOCENTES!! FELIZ AÑO NUEVO!! FELIZ 2014!!!
Bueno, ya nos hemos puesto al día... jajajajajaj y como podéis ver, me he perdido muchos momentos, los he pasado lejos de vosotras. Estoy en una etapa de mi vida en la que no me merezco escribir siquiera por el simple hecho de que las cases me consumen cual pasa. (Odio las pasas, menos en la ensalada de mi tia, en el resto son caca). No sé si recordáis que suspendí Fisica y Química (es una sola asignatura, no preocuparse!!) y en lo que he gastado mi tiempo desde que me dieron vacaciones hasta el 30 ha sido en estudiar para la recuperación del LUNES 13!! OH GOD, I'M NOT READY!!
Le dije a @Mylifegoesin1D7 (uhh me lo sé de memoria!! DEJCO!!) que subiría el día 31 como despedida de año, pero mi madre fue despiadada y en el momento en el que iba a subirlos con mi ya preparada charla de año nuevo debajo, me apagó el ordenador :)) sorry.

ESPERO QUE VUESTROS DESEOS PARA EL 2014 SE CUMPLAN POR COMPLETO (y que empeceis a trabajar en ellos!!) Yo me he propuesto adelgazar, conseguir novio (*suena música* impossibleeeeeee impossibleeeeee), acabar esta novela como se merece, ganar el concurso de literatura de mi colegio, e ir a Ingleterra de una vez entre otros :)

Sobre el capítulo, iban a ser 2. Lo dije por Twitter, pro he decidido juntarlos y formar uno más largo. Espero que os guste, le he puesto sentimiento. (Tengo muy claro que algunas de las acciones que ocurren como el reencuentro con Lou y con Harry no ocurrieron nunca, pero asin me mola más. No lo quiero todo a la perfecta realidad.) 

 Decidme que os ha parecido!! OH GOD!! YA SABÉIS MÁS DE LA HISTORIA DE ALBA!! 

OS ATREVÉIS A SACAR CONCLUSIONES??
Y el p*** 'Oculto' otra vez... ay! Me vais a matar :))))))) Solo espero que os haya gustado, supongo mñana subiré de nuevo!! Os amo, sois parte de mi gran familia!!

Si sois fantasmillas, decirme por anónimos en los comentarios vuestro twitter para poder seguiros!! os amoooooooooo!!!!



CORREO --> albagc54@hotmail.com  

Preguntad lo que querais!! <3

domingo, 8 de diciembre de 2013

Capítulo 25

‘En el mundo actual, el prototipo perfecto es una mujer delgada, pero con curvas, alta, voluptuosa y guapa. Hace millones de años, allá por la prehistoria el prototipo de mujer perfecta era una mujer de estatura normal, ni alta ni baja, ancha de caderas, sin importar la belleza, allí contra más “gorda” eras, más pretendientes tenías. Sé, hombres del mundo que he nacido en la época equivocada, pero no hace falta que me lo recordéis a cada momento’ – Alba Gómez Carmona


NARRA ALBA

Es decir, cojo el móvil sin mirar el identificador de llamadas. Resulta ser Harry, le intento colgar y me suplica que le escuche. Le hago caso y me viene con la tontería de que si estaríamos dispuestas a volver al ‘Take Me Home Tour’.

Por el amor de Dios Harry, ¿somos tontos o que? Esa pregunta es demasiado estúpida. ¡Claro! Pero,... espera un momento. ¿Qué pasa con George? ¿No se piensa disculpar o pedírnoslo él? Me tengo que hacer un poco la dura, ¿no?

  -¡Natalia! Ven corre.

  -¿Qué pasa? – Dice mirándome curiosa mientras tapo con mis manos la parte por donde entra el sonido al teléfono.

  -Es Harry – Digo. Y su mandíbula llega al suelo de la señora Martínez, la vecina del bajo – Dice que si queremos volver a la gira, a trabajar.

Parece que se recompone, poco a poco. Se acerca veloz a mí y me arrebata el teléfono de las manos. Hija de Satanás…

  -¿¡Harry!? – Pregunta ella agitada y feliz, todo a la vez.

Deduzco que él le está contando algo. Odio eso, ¿sabéis? Es decir, yo estaba hablando con él, de repente ella se pone a hablar con él, y yo no me entero de nada. ¡Yo quiero saber lo que dicen! Es mi derecho como ciudadana española, vividora en Seattle con Christian Grey y futura reina Narniana...

Se me ha ido por completo todo, y entretanto, me da por mirar a Natalia. Y para mi sorpresa está saltando, como una gacela. ¿Qué coño ha pasado mientras deliraba mentalmente? Dios, me tengo que ir de fiesta...

  -Ale, ahí tienes tu móvil. Yo que tú iba preparando las maletas porque, ¡nos vamos a México el 6 de junio! – Dijo mientras con desmesurada despreocupación me lanzaba el móvil.

  -No te ha dicho nada de George ¿no?

  -Si – Mierda – Dice que está muy arrepentido por todo lo que nos hizo pasar y que sabe que somos la mejor opción.

Asiento. No me queda más otra que hacer. Tengo que preparar las maletas, si, varias porque es más de dos meses por todo el continente americano, así, a la aventura. Me la juego. Y con una sola maleta no me va a dar suficiente.

Tengo la estúpida sensación de que muchísimas cosas van a ocurrir a partir de nuestra vuelta al tour, de eso estoy segura. No quiero sorpresas. Soy una chica seria y madura — “Eso no te lo crees ni tu maja”— Dijo la voz de mi conciencia recordándome lo infantil e inmadura que soy para mi edad. ¡Y hablando de edad! Mi cumpleaños cae cuando estemos en el tour... Bueno, tampoco tengo mucha gente con quien celebrarlo. Natalia y… nadie más. Si, no hay nadie más que se merezca pasar ese día junto a mí que no sea ella.

Me rallo de tanto pensar.

Y eso no es divertido. Necesito salir de fiesta.  

  -¡Natalia! – Grito cual verdulera. No, si a los vecinos los tengo que tener contentos con tanto grito...

Mi amiga aparece, de nuevo por la puerta de su habitación mirándome con cara rara. Ya estamos de nuevo, algo tengo que tener yo, o algo tiene esa puerta que cada vez que la atraviesa me mira mal. En fin.

  -¿Salimos hoy de fiesta y ya mañana terminamos de empaquetar? – Le digo con cara de cachorrito esperando que su cara cambie y me haga ese enorme favor que tan falta me hace sui quiero volver a trabajar allí con la energía totalmente cargada.

  -Mmmm... No se cielo, es que va a venir Marco a...

  -¡No pasa nada! – Me adelanto a su respuesta – Se puede venir también de fiesta con nosotras, pero que no se acostumbre ¡Ehhh!

Su cara muestra una sonrisilla por mi entusiasmo, pero algo de decepción al intentar hablar sobre ello. Me hace sentarme y ella camina hasta mi lado y ocupa el lugar a mi otro lado.

  -A ver como te lo cuento – Dice mirando al espejo que hay justo a la puerta de entrada. Esperando, posiblemente que la virgen se le aparezca e intente salvarla del mal trago – Ocurrió hace no mucho. Por no decir que ocurrió ayer.

Deja de hablar de repente. Creo que se le ha aparecido la virgen o algo.

  -Pues que Marco va a venir, pero para verme a mi porque...

Y entonces fue cuando entendí a que se refería con aquello. Aquellas palabras me dejaron helada, no me lo esperaba. Bueno, en parte lo veía venir, pero, joder yo quería estar ahí para decir ‘Awwww’ o algo así… ¡Pues ahora quiero saber como fue!

  -Entonces, decidiste dejar atrás el encontronazo con Liam y empezar a salir con tu  amigo de la infancia...

Ella asiente tímida y dirige su mirada al suelo. Parece que ya no quiere seguir observando a la virgen o que esta se ha ido. Se la ve apenada. Me arriesgo a pensar que es por mi o por Liam. Si, es por mí. No soy egocéntrica ni nada ¿verdad?

Me rió a carcajadas descontroladamente. La situación de que ella de verdad le guste Marco me supera. Hay algo en él que no me gusta, y no sé si reír o llorar. Así que sigo riendo.

Paro. Me relajo. Ya.

  -¿Por qué estas así entonces? – me atrevo a preguntar cuando ya me he relajado.

  -Porque, por-porque siento que te he decepcionado...

  -Pero pava de mi vida. ¿Cómo coño me vas a decepcionar tú a mí? No estés así anda. Que te tienes que poner guapa para el chaval.

Me abraza como si no hubiese mañana, por eso la quiero. Es tan amorosa. Compensa lo poco cariñosa que soy yo. Natalia es la mejor.


Llaman al timbre. Marco. ¡Genial! ¿Se nota la ironía gotear de cada una de mis palabras? No es que me caiga mal, pero hay algo… que no me atrae de modo positivo a ese chico.

Me acerco a la puerta y le oigo hablar.

  -Si, ya he llegado. Espero no encontrarme ningún problema. Si, nos vemos luego –

¡Mierda! No ha dicho el nombre. Yo quería saber. Abro la puerta y Marco entra sin saludarme.

Que majo oye.

  -¡Natalia! – Grito, de nuevo – ¡El novio!

El me mira con la blanca totalmente blanca. Ella le coge la mano y le lleva a la habitación, supongo que para no molestarme.

  -Natalia – Ella se gira y yo adopto una posición encorvada, simulando a una abuelita – Recuerda la protección, hija.

Marco más blanco aun y Natalia muriéndose de la risa.

Sigo diciéndolo, Marco no me da buena espina, y pese a los años de conocerle, nada cambia.


    -¡Bichi levanta! ¡Ey no me ignores! – Empecé a ser agitada por una mano, la cual duramente sobre mi hombro, insistía en que me despertara.

    -Hmmm… Déjame dormir –Dije somnolienta.

    -¡Eres cortita eh! – Dijo ella, como semanas antes me había dicho – ¡Qué perdemos el vuelo!

Y ahí recordé.

Hola de nuevo, ‘Take Me Home Tour’.
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Ya os conté el otro día en el capitulo anterior, los priooblemillas que había tenido. Y quiero que sepais que ha hecho lo imposible por subir estos tres este puente. Lo siento si os he decepcionado. No doy para más.

Os pido que me espereis hasta Navidad, entonces subiré algunos cuantos más #promise !!!

Quería daros las gracias por todos este monton de visitas al blog. OS AMOOOOOOO!!!!

¿Qué os ha parecido el capítulo de hoy? bueno, los de hoy. Os gustan? no? si? aburridos? entretenidos? QUIERO SABERLO!!!! DECIRMELO POR LOS COMENTARIOS POR AQUI, POR:

TWITTER CON HT #LoveYourSmile




Sed sincer@s. todo esto me ayuda a mejorar. os quiero.

Me gustaría que si no habéis leido los de negrita en todos los caps. lo hicieseis, porque os estoy regalando un trocito de mi yo más profundo. Suerte en todo!!

@AlbaHudgens

Capítulo 24

‘¿Quién dijo que la suerte era algo que se conseguía, algo que se alcanzaba? Bien, para esos afortunados que se dejan la piel luchando y consiguen sus metas, os doy la enhorabuena. Ellos han logrado algo que nunca nadie me ha dado, algo que nunca conseguiré porque de todas las veces que he luchado por lo que quiero, muy pocas he conseguido el objetivo de verdad. Eso es mi vida, y poca gente puede cambiarla a veces a mejor’ – Alba Gómez Carmona

  -¡Harry! ¡Harry! – Oía mi nombre por toda la estancia entre mis sueños, y ahí estaba ella.

Como siempre la he querido desde la primera vez que la vi pasear ante mis ojos y ellos se deleitaron con la perfección de sus profundos ojos, de sus finos mechones y de su armoniosa voz.
Una chica como nadie la ha tenido. Solo una palabra no podría definirla porque... ¡Oh, Dios mío! ¡Se esta acercando a mi!

  -Harry por favor, abre los malditos ojos – Y entonces salí de mi sueño. Un sueño que me había llevado toda la noche, que tan solo había durado segundos y que había sido arrancado de mí por ella. La bicha.

La televisión estaba encendida y un titular se mostraba en la barra inferior.

“Los componentes de One Direction, Niall Horan y Harry Styles están aprovechando las vacaciones”
“Según distintas grabaciones difundidas por las redes sociales y declaraciones de una de las jóvenes nos confirman la noticia. Samantha Lane, la joven pareja de Niall Horan confirmó a nuestro programa la pasada tarde que pese a que su relación con el artista para el que, casualmente trabaja, el relativamente corta, ella está muy feliz e ilusionada por haberle encontrado – ‘Hacía mucho tiempo que mi hermana y yo buscábamos unos chicos así de cariñosos, y gracias a nuestro trabajo, ¡los hemos encontrado!’ – Nos contó Samantha. La noticia, no ha sentado tan bien por desgracia a las fans de la boy band que en un ataque de rebeldía descontrolada han saturado las redes sociales con comentario, ediciones de fotos y demás medios la imagen de Samantha y Emma Lane a las que podemos ver en estas imágenes inéditas saliendo junto a ella al más joven del grupo, Harry Styles. ¿Harry, volvemos a salir de nuevo con chicas mayores?”

Un ¿‘Ataque de rebeldía descontrolada’? ¿Es como definen lo que las Directioners han hecho? A eso yo lo llamo venganza, aunque esa venganza podían haberla hecho en Emma de verdad...

¡Madre! Ahora que me doy cuenta, tengo que darle un abrazo a Samantha por ser tan inteligentemente estúpida y haber declarado eso a la prensa. Estoy muy orgulloso de ella. Mucho.

  -Tranquilo, no tiene por que separarnos. Además, me di cuenta de tu desliz de ayer, tranquilo. Ya no puedo quedarme embarazada – Dijo ella. Ingenua... Ojalá la despidan. Y su confesión sobre mi desliz me tranquilizó. Gracias a los cielos que no va a pasar nada por ello.

‘Barbie girl’. Eso es lo que retumba por toda la casa en este momento. ¿Qué clase de mierda hice en mi otra vida para escuchar eso ahora?

  -¡Uy! Mi móvil – Dijo Emma y salió corriendo, tapada con una bata para mi desgracia, de la habitación.

Acto seguido a mi izquierda sonó ‘(I can't get no) Satisfaction’. Mierda.

  -¿Si? – Dije descolgando la llamada.

  -Eres el jodido amo Styles, lo has logrado. Tú y Niall os merecéis un premio por vuestro trabajo – Dijo por el auricular Jeff.

  -Joder. Que susto m e he llevado, creía que era George y que venía a echarme la bronca.

  -Ah, no tranquilo. George está muy ocupado echándole la bronca a Emma y a Samantha por dos teléfonos a la vez. Espero, no, estoy seguro que su plan es despedirlas, por mucho que le cueste dado que su padre es quien es... Tienes que venirte cuanto antes al centro de Londres, a las oficinas de George. Hay que convencerle.

  -Vale, nos vemos ahora Jeff.


  -¿Entramos o no? – Dije dudando.

  -Llamo yo y tú entras primero – Dijo Jeff. Asentí y él llamó. Escuchamos la voz cansada de George permitiéndonos el paso y entré junto con Jeff a mi espalda.

La sala estaba desordenada y, teniendo en cuenta que hablamos de George, eso es todo un drama y una exclusiva en la prensa esa del corazón que insinuó que yo era un mujeriego y que me gustaban mayores. Gentuza…

  -¡Chicos! – Exclamó cansado – Que sorpresa tenerte por aquí Harry. Dame un abrazo, amigo - ¡Vaya! Si que se le había ido por completo la olla.

  -¿Qué tal George? Menuda pocilga tienes por despacho – Dijo Jeff.

  -Calla si no quieres acabar tú también despedido – Dijo serio bajando su mirada con gesto de estrés.

  -¿Cómo que despedir también? ¿Es que has echado a alguien? – Dije inocente e infantil.

Ambos me miraron con gesto de obviedad ante lo que había dicho y George dio un suspiro esperando que la estupidez tamaño universo que había soltado, se la llevase el viento con sutileza sin dejar rastro alguno.

  -Necesito ayuda – Este día esta lleno de sorpresas con George.

Es difícil verle pidiendo ayuda. Se dejó caer de nuevo en la silla del escritorio con las manos en la cara y apoyó los codos en el cristal de la mesa que tenía frente a él. Nos sentamos en las cómodas sillas de cuero negro que tenía para los invitados y nos mantuvimos en silencio esperando que lo tomase como que le prestaríamos nuestra ayuda en cuanto supiésemos que era lo que teníamos que hacer, aunque, yo ya me lo esperaba.

“Necesita otra vez dos personas para que se encarguen de los audiovisuales en el tour”

“Inteligente como siempre conciencia. No hace falta que me lo digas, ya lo sé yo por mi mismo”

“Ah, bueno, yo solo te lo recordaba, como no estas graduado, a lo mejor no sabías lo que era”

“No empieces tu también como Gemma, y piensa argumentos que decirle a George para que readmita a Alba y a Natalia. Y deja de discutir conmigo”

“¿Te das cuenta de que el que discute eres tú contigo mismo? Y sobre los argumentos, es sencillo. Solo hazle ver lo bien que iban los conciertos cuando ellas estaban. Ah, y presta atención a la conversación que ya están hablando sobre eso”

Discusiones estúpidas de ese tipo con mi conciencia, abundaban en mi cabeza.

  -Entones, ¿a quién puedo llamar para conseguir dos personas de nuevo para que se queden hasta el final del tour? Podría poner un anuncio de nuevo como cuando…

  -Llama a Alba y a Natalia, estarán dispuestas a volver.

Jeff me miró sonriente y acto seguido miré a George fijamente para ver como me observaba pensativo, esperando que lo que estuviese diciendo fuese una broma.

Apretó fuertemente su mandíbula y tensándola hasta tal punto que su piel se tornó blanca. Parecía un serio, o una competición de ‘quien aguanta más sin pestañear’. Pero en realidad se trataba de una lucha por un derecho.

Porque, si, tener a ellas dos al frente del equipo de control de audiovisuales, era un derecho, un privilegio y una obligación.

  -No creo que quieran volver después de lo que les dije – Respondió al in George.

  -Yo me encargo – Dije. Él asintió y acto seguido con una sonrisa en mi rostro, me fui de allí.

Saqué mi móvil, y a los siete tonos, ella respondió.

  -¿Si? ¿Harry? Oh mierda, no puedo hablar contigo – Dijo Alba rápido.

  -No, espera – Se hizo un silencio dando paso a que continuase. Mi tono desesperado la había convencido - ¿Qué te parecería a ti y a Natalia volver a ‘Take Me Home Tour’?

  -¿¡Qué!?
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