lunes, 5 de mayo de 2014

Capítulo 32

‘Se quejan de que no tienen lo que quieren. Cuando lo tienen lo ignoran por completo. Cuando lo pierden echan la culpa al otro y lamentan exteriorizando sus sentimientos, a los cuatro vientos. Yo crecí, pese a ser hija única, sin caprichos. He recibido ofensas de que no sé lo que es compartir, de que mis padres siempre me han querido solo a mí, de que lo he tenido todo. La verdad he sido criada como mis padres fueron criados. Mi madre tiene 3 hermanos más, mi padre otros 6; he sido criada como una más entre 10 hermanos. Me jode que no sepan a que me he enfrentado en mi vida, y que me juzguen cuando solo conocen el grano de una montaña de arena. Controlaos’— Alba Gómez Carmona


    ¿Cómo te llamas? —le pregunté a la chica rubita con la que primero había hablado, y a la que estaba sujetando la mano— tranquila. Respira hondo que ya casi entramos.
    Miryam —respondió con la mirada puesta en Harry— no puedo respirar. Me va a dar algo, seguro.

Sus cuatro amigas desfilaban detrás de ella a través de las puertas rotatorias. Fuera, las chicas que estaban acompañando a estas cinco chicas, gritaron más fuerte. Algunas insultaron, otras se alegraron por ellas y a otras simplemente casi les da un colapso al tener a Harry a tan solo cinco metros de distancia. No sé como se debía sentir eso, no tuve la infancia suficiente como para lograr tener unos ídolos, ni un ejemplo a seguir. Soy mi propio ejemplo a seguir, supongo.

Miryam apretaba fuertemente mi mano, mientras que sus amigas se colocaban en una especie de corro muy pequeño en el que cuchicheaban algo sin sentido. Estaban todas temblando, se les notaba a la legua. Esto pasaba solo con Harry, pero ¿y cuando tuviesen a los otros cuatro chicos delante que conformaban la banda?

Anduvimos por unos metros más, y en el mostrador de recepción vi a la chica que nos había indicado como salir de aquella marea de gente para llegar a las tiendas de ropas, una muy buena mujer y con un gran sentido de la orientación. Miryam apretaba aún más mi mano —si eso era posible—, y murmuraba cosas incoherentes. Sé inglés hasta cierto punto, ami los trabalenguas en murmuros y con acento raro, no se me daban muy bien la verdad.

Miré al pobre de Harry, que aún llevaba mis bolsas en la mano, y que miraba de vez en cuando a su espalda para comprobar si nos habíamos perdido, o para ver como Miryam y sus amigas desorbitaban los ojos por su presencia; son dos opciones y ambas muy aceptables, no lo neguéis. Atravesamos un par de puertas dobles, muy grandes por cierto, y aparecimos en un salón mega ultra espacioso con altos techos y con varias sillas alrededor de una gran mesa. Cerca de la mesa había distintos tipos de sofás en los que Zayn, Louis, Liam y Niall descansaban y hablaban con los chicos de 5 Seconds Of Summer —también muy majos todos—.

    ¡Cachorritos míos! —dije en voz alta provocando que los nueve componentes de los distintos grupos, mi amiga y las cinco directioners que nos acompañaban, girasen la cabeza sorprendidos a mirarme— traigo visita, así que comportaos.
    ¡Oh! —exclamaron Louis y Niall mientras se ponían de pie mirando felices a las cinco muchachas; a la vez que Zayn comentaba—: ¿Cómo es que están aquí?
    Bueno —comenzó Natalia— resulta que en nuestro intento de pasar por las jodidas e imponentes puertas giratorias del demonio. ¿Se nota que no me gustan? Bueno, pues estas cinco muchachas contuvieron el aliento al oírnos hablar con el sujeto este —señaló a Harry— por teléfono. Y acabamos descubriendo que no podrán ir al concierto y que llevan desde la madrugada esperando para veros. ¿Claro?
    ¡Genial! —hablaron Liam y Harry a la vez.
    Harry, tu ya lo sabías —le dije mientras sentía la mano de Miryam sudar.
    ¡Jo! Para algo por lo que me emociono, me has cortado el rollo Alba —refunfuñó, fingidamente, mientras me encaraba.
    ¡Oh por el amor de Jesús Cristo! —bramé— no seas crío Harry.

Él me miró sonriente y se acercó a las cinco chicas junto al resto de los chicos.

    Presentaos chicas, tranquilas, no muerden. Aunque lo cierto es que aún no han comido… —dije esperando unas risas por su parte, lo que hicieron.
    Miryam.
    Rebecca.
    Clara.
    Anne.
    Sarah.
    ¡Te llamas como mi madre! —chilló Harry señalando a la morena de pelo lacio. Provocando, como no, que ella adquiriese un color entre tomate y lata de Coca-Cola.

Dejamos a las cinco jóvenes, llorando dos de ellas, aunque creo que ya venían llorando desde antes de atravesar las puertas rotatorias.


***


Estaba tumbada en mi cama, muy cómoda por cierto, cuando la música se paró. Miré que mierdas le pasaba y vi que había recibido un mensaje de mi amiga.

‘Alba: me he ido con Liam. Volveré… ¿luego? No sé, ya te llamo. Te quiero’

Pues me he quedado muy sola, sin nadie que me de conversación y me siga el rollo a temas estúpidos. ¿He comentado ya que me he quedado sola? Pues muy genial todo, si. Bueno, como me aburro porque después del mensaje este preparado por Satanás no me apetece escuchar más música, creemos una paranoia mental.

¿Qué pasaría si yo fuese rica? Pensemos. Primero de todo, no cogería los autobuses que cojo para ir a la maldita universidad. Que no es que no me guste la universidad o lo que estoy estudiando, sino que hay mucha gentuza, mala gente y eso como que echa para atrás a todo aquel que intenta estudiar. Segundo, viviría como una maldita reina egipcia, o emperatriz, o sultana, lo que hubiese en Egipto vamos. No movería un dedo y me lo darían todo hecho. Y claro, la gente que trabajase para mi —porque habría muchísima— me hablarían de usted, o me llamarían ‘señorita’ o ‘señora’. Aunque, pensándolo bien para que me llamen señora tengo que estar casada, y yo aún sigo libre como un colibrí sin un pipiolo a mi lado. Veo muy negro mi futuro de rica.

    Alba, abre —aporrearon la puerta. Me levanté en silencio, con el móvil en la mano por si tenía que pegar a alguien. Parece que no, pero este móvil hace pupa— Alba. Alba. Alba
    Joder, ¿Qué coño quieres? —dije al sujeto-pipiolo más conocido como Harry.
    Pues que voy a querer gilipollas, hablar —respondió con su súper ego por las nubes.
    Pues no me viene bien ahora, ¿no tienes amigos por ahí? Son ocho, bueno siete; alguno te tiene que hacer caso —respondí intentando cerrar la puerta.
    Son cientos de ellos —alcé mi ceja, queriendo que entendiese— ¿Centenares? —elevé más la ceja— ¿Algunas decenas?
    ¿Decenas en plural? Amigos de verdad, disponibles para ti, ¿en plural en serio?
    Bueno, de verdad once, disponibles uno y una niña.
    Pues corre, que te está esperando la niña y el amigo, yo estaba con mi música.
    ¿música? —preguntó obvio, a lo que yo obvia contesté.
    Si, música.
    Genial, ¿Qué música tienes? —dijo mientras apoyaba cómodamente su trasero en mi cama. Mi cama.
    Oye, ¿tú de que vas? —le dije mientras cerraba.
    Pues —miró su ropa con detenimiento y alzó la vista al techo— llevo una camiseta que tiene más años que yo, creo que de Springfield, la camisa no tengo ni idea, la he roto, los pantalones de Jack & Jones y las botas, pues no lo sé, pero se caen a trozos.
    Que crío eres —dije mientras él alzaba una ceja ante mis palabras.
    ¿Crío? —asentí orgullosa de haber prestado atención aquel día en las clases de inglés del hospital ese— ya van dos veces en un día, te vas superando.
    Fuera de mi cuarto, vete con tus amigos o con la niña —abrí la puerta de mi habitación.
    Liam se ha ido con Natalia, quedan 9; Zayn y Louis están haciendo Skype con Perrie y con Eleanor, me quedan 7; Niall no sé donde está, me quedan 6; Lou tampoco sé donde está; 5 Seconds Of Summer tampoco, me queda uno, y una niña. Tú y Lux.
    Pues anda majo, vete a jugar con Lux que estoy muy ocupada —comenté invitándole con sutileza a salir de mi habitación.
    El problema —sonrió mientras se me acercaba peligrosamente— es que con Lux nunca podría hacer esto.

La duda de sus palabras me duró hasta que así de la nada tomó mi cuello con sus labios. Me empujó contra la puerta, para cerrarla, no penséis. Me diréis ‘disfruta coño que es Harry Estilos’ y yo te diré ‘me gustaría, pero es que estoy en shock’. Pegué un pequeño chillido de rata, Joder me había mordido, que deja marca, subnormal.

Volví a activar mis cinco sentidos además de mi mente, y recordé que una escena como esta ya habíamos sufrido antes, hace unas 3 semanas. Agarré su pelo y tiré de su cabeza hacia arriba.

    ¿Me has mordido y has dejado marca? —dije yo.
    Es una venganza, por llamarme crío dos veces en menos de seis horas.

Comprendo a que jugamos. Pues ya le demostré una vez que yo también se jugar así que, juguemos. Tiré de él hacia mí y mordí su labio inferior, provocando un gemido por su parte. Este chico está más salido que el pico de una mesa, joder. Bajó sus manos a mis caderas y de ahí las arrastró hasta mi culo. Mi culo no se toca, parece que no lo había dicho nunca.

Besó mis labios ferozmente, parecía que me iba a comer, y yo para no ser menos le seguí el beso del mismo modo. Una batalla se produjo entre nosotros, una guerra civil, mejor dicho mundial dado que pertenecíamos a mundos distintos. El beso, el morreo, lo que fuese, bajó su velocidad, aminoró muy fuertemente y se tornó a uno dulce, sus manos abandonaron mi culo, dejando una huella de calor muy grande, y se posicionaron entrelazadas en mi cintura.

Fue en ese momento cuando supuse que el sentido del juego que en un inicio habíamos adoptado, se había ido esfumando conforme la guerra se relajaba y los soldados tomaban las trincheras enemigas, sin bajas, de un modo pacífico.

Empujó mi cuerpo con el suyo, llevándome de espaldas sin ni siquiera separar nuestros labios. Abrí un poco mi boca y tomé más aire, la parte posterior de mis rodillas tocaron el borde de la cama, y caí con él encima, casi dejándome sin aire. Sonrió, con una sonrisa que llegó a sus ojos verde esmeralda. Apartó la vista de mí y continuó dejando un reguero de besos húmedos. Sensibles, dulces, sin prisas.

Levanté su cabeza y tomé yo ahora el control, no me iba a quedar debajo de por vida. Me senté en sus caderas e hice lo mismo que él había hecho. Puso sus manos en mis piernas y las subió lentamente, tirando ‘sin querer’ de mi camiseta hacia arriba.

    No —dije tirando de ella hacia abajo, pero sin separar nuestros labios. El río sobre los míos y abrió los ojos.
    No ahora, pero ya ve-- —y así finalizó la conversación, ya que, para evitar que siguiese con sus estúpidas suposiciones le besé de golpe introduciendo mi lengua sin permiso en su boca. Algo que para ser sinceros, él no se negó.

Seguía moviendo la lengua por su boca, cuando él la mordió. Grité, ¡para no gritar! Y él se rió a carcajadas. No hace gracia, pero no dolía tanto como me imaginé.

Nuestro dulce beso se convirtió a partir de entonces en un morreo digno de una revista del corazón, o de dos adolescentes hormonados. Nuestros labios sin control de abrían y se cerraban sin ningún compás, saliva corría de un lado a otro, mordiscos, movimientos involuntarios. Yo me alejaba y él se acercaba más hasta que acabamos sentados, yo encima de él en una curiosa postura. Colocó una de sus manos en mi cuello justo cuando nos separábamos para reponer el aire perdido.

¿Qué estoy haciendo?

¿Por qué?

Tocaron fuertemente a la puerta de mi habitación, provocando que él y yo mirásemos de golpe a esta, después entre nosotros  y finalmente riésemos por las caras que habíamos puesto ambos.

    Con Lux nunca hubiera podido hacer esto, obviamente —dijo mientras yo me levantaba de sus piernas para acercarme a la puerta.
    Espero que ni lo intentes de nuevo —amenacé, obviamente en broma al pipiolo.

¿Esto dónde nos dejaba ahora? Seguían aporreando la puerta, cada vez con más frecuencia. Que pesada la gente, hostias. Agarré el manillar de la puerta y la moví con suavidad, mostrándome al otro lado a una joven que me miró de pies a cabeza. Las pintas que debo de tener con el pelo y los labios ahora rojos. Muy bella me debo de ver.

    Aparta bicha —dijo la subnormal que había atravesado el umbral de la puerta.
    ¿Perdona bonita? —mi arte choni andaluz daba sus frutos y mi lado mas barrio bajero.

Ella apartó la vista de mí y la posó sobre Harry.

    Harry, amor, estoy embarazada.

    ¡¿Qué?! —exclamamos ambos a la vez mientras nos mirábamos.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------
3/4 Maratón. He tenido problemas con las páginas donde subo. mañana el último y un regalo love u all!!

1 comentario:

  1. Ahhhhhh *---* WTF!!'''
    Bueno comienzo desde el Principio esa Alba deos!! tiene que pagarle para hace lo que tiene que hacer con Marcos y Sophia .-.
    hgkdh mmm EL Siguiente capitulo.. QUien Mierda es ese OCULTO ahh Dime que me estoy volviendo loca jhnvfgjh me provoca Partir la pantalla peor para relajarme Agarro la chancleta probesito el que este cerca de mi *Tu Risa Malvada* e.e y Naty y Liam son tan djahjksafh amigos con Derechos Awww :$ quiero ver que pasa Yaaa *--*emmm OMG!! OMG! nunca pense que de pronto Hazza llegaria como si nada aa intentar de tragarse a Alba yo quede haci Q.Q
    impaktadeishon *Se rasca a Mejilla* hgdhgzfhg *Rie como loca* Estaba muy bian asta que Pum-Bamm Pfff.. AParacio esa Bitch apuesto saber quien es esa con la que tenia una hermana Samantha /No s ecomo se escribe/ o quien mierda sea ellos estuvieron piu piu ya sabe snooo!! ahh pero llega como si nada ''Harry Amor Estoy Embarazada'' Grita *Pasanme el Cuchillo de Hule, EL CLoro y la chancleta* Ya quiero el otro cap... aqui tengo todo por si esa Bitch hace algo d emas G.G estare vigilandote Muy de Cerca @.@.. a eso sono raro :3 te quiero ya quiero que sigas la maraton y uhauaha que regalo te dije qu e ami mi regalo *Se vuelve loca con esas cosa* CALLATE DREW JAMES''!!! disculpa es mi Sub-Conciente Idiota.. Biie aviisame e.e

    ResponderEliminar